Tripleplay | Luis Aparicio abrió la puerta de octubre

Luis Aparicio fue el primer venezolano en actuar en una Serie Mundial de las ligas mayores. Fue en la de 1959 con los Medias Blancas de Chicago en contra de los Dodgers de Los Ángeles. Tenía 25 años de edad y celebraba su cuarta temporada en las grandes ligas.

Como sucedió con los otros integrantes del equipo, no imaginó que pasarían a la historia como miembro del primer equipo de los Medias Blancas en ganar un título de la Liga Americana desde 1919, una temporada nefasta en los anales de la franquicia.

Aquellos Medias Blancas pasaron a los anales de la gran carpa como los “Medias Negras”, luego que algunos de sus integrantes fueron acusados y expulsados para siempre, acusados de vender a los apostadores algunos de los encuentros celebrados con los Rojos de Cincinnati.

Los Medias Blancas conquistaron el gallardete bajo la dirección de Al López con balance de 94 ganados y 60 reveses, mientras Aparicio contribuyó desde el campocorto con 56 bases robadas en lo que fue su cuarto título en esa categoría. Bateó para .257 y también fue el primero entre los torpederos del circuito en outs con 289, en asistencias con 460, y en juegos con 152.

Para el primer juego de la serie el 1 de octubre de 1959 en el Comiskey Park de Chicago, como era habitual, Aparicio estaba como primer bate. En su primer turno al bate ante el derecho Roger Craig, falló con un fly al campocorto Maury Wills. En el tercer inning entregó el tercer out con un globo al jardín derecho y luego los Medias Blancas anotaron siete rayitas caminó a un triunfo de 11 a 0. En el resto del desafío falló en otras tres oportunidades.

En el segundo desafío, coleccionó sus dos primeros imparables en cinco visitas al plato. Un doble como primer bateador del encuentro sobre un lanzamiento del abridor de los Dodgers, Johnny Podres. Luego en el segundo tramos, descargó un sencillo contra el mismo Podres. Sin embargo, Los Ángeles ganó 4 a 3 y empató la serie.

Para los Dodgers era su primera Serie Mundial desde que el conjunto se mudó a Los Ángeles en 1958. Aparicio dio inatrapables en los tres compromisos celebrados en el Coliseo de Los Ángeles. Los Dodgers ganaron el segundo y el tercero 3-1 y 5-4, entretanto Chicago se llevaba el quinto 1-0. Un encuentro en el que Aparicio completó cinco asistencias y tres outs.

Los Dodgers conquistaron la serie al llevarse el sexto desafío 9 a 3 en Chicago, aunque Aparicio no pudo quejarse de su debut en el clásico. Conectó para .308 con 8 hits en 26 turnos al bate, incluyendo un doble y una base robada.

Su defensa estuvo tan notable como siempre. En 52 entradas elaboró 16 asistencias, 10 outs y dos dobles plays.

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