Tripleplay | Nuestra primera Serie Mundial

yankees

El 28 de octubre comienza la Serie Mundial, vaya uno a saber dónde. Para mi generación es una espera excesiva, originada por los dos juegos del comodín, las Series Divisionales y las Series de Campeonato.

¡Algo más de tres semanas! Pero qué podemos hacer. Cuando por vez primera me asomé al espectáculo conocido como “el clásico de octubre”, el primer juego se celebraba el primer miércoles una vez culminada la temporada regular.

Mi serie bautismal fue la de 1961, entre los Yanquis de Nueva York como campeones de la Liga Americana, y los Rojos de Cincinnati como campeones de la Liga Nacional.

Estaba excitado. Daba por descontado que me hallaba ante un evento fuera de toda normalidad. Sobre todo, luego de seguir paso a paso la temporada regular, que tuve la fortuna de conocer mientras Roger Maris y Mickey Mantle, desde la alineación de los Yanquis, se empeñaron en superar la marca de jonrones de Babe Ruth en una campaña.

Un niño de 10 años como éramos entonces, no pudo recibir mejor bienvenida, a un mundo cuya afición nos atrapó para siempre, y donde el jonrón es la máxima expresión de dominio que pueda haber.

Lo poco que aún conocíamos de las ligas mayores, no impidió que percibiéramos el favoritismo de los Yanquis sobre los Rojos. Veníamos de seis meses pendientes de la campaña, con los periódicos siguiendo la pista de Maris y Mantel, día a día, y cuyo impulso los llevó hasta la corona de la Liga Americana. Creo que fue esa manera de imponerse, lo que nos llevó a sentir cierta afición por los Rojos. Los veíamos tan inferiores.

No obstante, era imposible no sucumbir ante “los Mulos de Manhattan”, como también los diarios, nos habían habituado a llamarlos.

El clásico arrancó el miércoles 4 de octubre en el Yankee Stadium de Nueva York. Como era costumbre entonces, a las dos de la tarde. Con Víctor Ruido, que ya entonces daba la vida por los Yanquis, nos acomodamos en las escaleras del piso 5 del edificio Arrate, acompañados del radio transistor de la casa. Un duelo de zurdos se presagiaba en el horizonte.

Las voces de Buck Canel, Musiú Lacavalerie y Felo Ramírez, anunciaron que Whitey Ford con su notable registro de 25-4, abriría por los Yanquis, y Jim O´Toole, con el no menos notable 19 ganados y 9 perdidos, comenzaría por los Rojos.

Los Rojos comenzaron con Don Blasingame en la segunda base, Eddie Kasko en el campocorto, Vada Pinson en el jardín central, Frank Robinson en el izquierdo, Wally Post en el derecho, Gene Freese en la tercera base, Gordy Coleman en la inicial y Darrell Johnson en la receptoría.

Los Yanquis con Bobby Richardson en la segunda base, Tony Kubek en el shortstop, Roger Maris en el bosque central, Elston Howard como cátcher, Bill Skowron en la primera base, Yoge Berra en el jardín izquierdo, el panameño Héctor López en el derecho y Clete Boyer en la tercera base.

Un duelo que se definió apunta de jonrones

Jonrones solitarios de Skowron en el cuarto inning, y de Howard en el sexto ante O´Toole, fueron suficientes para respaldar el blanqueo de dos imparables de Ford, y así Nueva York dio inicio 2 por 0 a su dominio en la serie.

El único traspié lo sufrió en la segunda fecha. Un encuentro que atrajo nuestra atención por la presencia del venezolano Elio Chacón como primer bate y camarero de los Rojos. Cincinnati se impuso 6 a 2 con los envíos de Joey Jay, pero la jugada clave la produjo Chacón.

Con dos outs y la pizarra 2 a 2 en el quinto, dio un sencillo, siguió a tercera con hit de Kasko, y cuando el pitcher Ralph Terry hizo un envío desviado a Pinson, Chacón llegó quieto.

La jugada se calificó como pasbol del cátcher Howard.

EN TIPS

Tres triunfos al hilo. En el parque Crosley Field de Cincinnati, los Yanquis remataron a los Rojos con triunfos de 3 a 2 en el tercer encuentro, de 7 a 0 en el cuarto y 10 a 3 en el quinto. Whitey Ford acumuló dos triunfos e impuso un registro de 32 ceros seguidos, superándola el que tenía Babe Ruth en una serie.

Maris y Mantle eclipsados. Maris que superó con 61 jonrones en la temporada la marca de 60 que poseía Ruth desde 1927, solo pudo conectar un cuadrangular en 19 turnos al bate, y Mantle, que lo había escoltado con 54, no dio ninguno en seis, sometido por las lesiones. Así culminó nuestro debut en las Series Mundiales.

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