viernes, mayo 24, 2024
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Tripleplay | Quién puso el cascabel al gato

 El manager Aaron Boone y sus hombres, Giancarlo Stanton, Aaron Judge, Gerrit Cole, Gleyber Torres entre otros,  tienen entre ceja y ceja el propósito de cargar esta temporada con la corona de la Liga Americana. Un deseo inherente a los otros catorce equipos de la liga. Solo que en el caso de los Yanquis, hay una suerte de estimulante punto de honor.

Con 40 gallardetes en su haber, Nueva York no solo es el conjunto con más gallardetes en la liga. También lo es en todas la gran carpa. Circunstancia que ha hecho de los Yanquis la escuadra más popular en el planeta, aunque el beisbol no es precisamente el deporte más conocido en la Tierra.

El asunto está, en que no ganan el banderín de la Americana desde 2009. Es el segundo período más prolongado sin conquistar el título de la liga, desde aquella extensa sequía que se extendió durante catorce campañas entre 1982 y 1995. En teoría, Boone dispone de los recursos. El año pasado los Yanquis dominaron la División Este con un notable récord de 103 ganados y 59 perdidos y siete juegos por encima de los Rays. Pero el gallardete de la liga es otra cosa.

Sin embargo, de la oportunidad que tengan en 2020 ya nos ocuparemos. Hoy queremos recrear el lapso más fructífero de la franquicia, incluso por encima de quienes lo impulsaron, contadas sus estadísticas. No sé si en otros deportes profesionales existirá una cadena similar. Entre 1949 y 1964, Nueva York sumó catorce campeonatos, y aquí viene el genuino fin de la columna de hoy expresado en esta pregunta: ¿Quién impidió que sumaran 16 banderines al hilo? ¿Cuál fue ese equipo que los paró en seco?

Fueron dos. Lo relevante es que ambos dirigidos por el mismo manager, Al López. Nueva York se coronó ininterrumpidamente entre 1949 y 1953. Ningún otro conjunto ha sumado cinco títulos corridos con la sola excepción de los mismos Yanquis como veremos más adelante. Aparte se llevaron las cinco Serie Mundiales, pero en 1954 tropezaron con los Indios de Cleveland.

No fue una escuadra cualquiera. Cleveland alcanzó 111 triunfos, la máxima cifra para la liga hasta que los Yanquis sumaron 114 en 1998. López se apoyó en los brazos de Bob Lemon y Early Wynn con 23 victorias cada uno, en Mike García que agregó 19, en Art Houtteman que sumó 15, y en Bob Feller 13 más. Lemon y Wynn fueron líderes en triunfos y García en efectividad con 2.64. El mandado lo completó el mexicano Beto Ávila con su título en bateo con .341, y Larry  Doby con 32 jonrones y 126 empujadas, topes para la liga. Los Yanquis se consolaron con 103 triunfos y siete de desventaja en la segunda casilla.

Nueva York recuperó su supremacía en las siguientes cuatro temporadas, hasta que en 1959 se les atravesaron los Medias Blancas de Chicago con balance de 94-60. López dispuso nuevamente de Wynn y su liderato de 22 victorias, y en particular de su combinación alrededor de la segunda base, el campocorto venezolano Luis Aparicio y el camarero Nellie Fox. Chicago no tuvo un bateador con al menos 100 empujadas y su máximo jonronero fue Sherman Lollar con 22.

Fox y Aparicio ocuparon los dos primeros lugares en la votación al Más Valioso, entretanto los Yanquis fueron relegados al tercer lugar. Aunque no tardaron en recuperar el puesto de honor: en cinco oportunidades consecutivas de 1960 a 1964 para igualar su propia marca.

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