domingo, mayo 22, 2022
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Tripleplay | Una pregunta indiscreta

¿De no existir la Regla del Bateador Designado por el Pitcher, David Ortiz hubiese llegado al Salón de la Fama del Beisbol de las Grandes Ligas?

La pregunta es odiosa por decir lo menos. Sobre todo por ser hecha minutos después que el dominicano ingresó a Cooperstown con una notable cantidad del 80% de los votos, y en su primera comparecencia ante el jurado de la Asociación de Cronistas de Beisbol de Estados Unidos. Dos señales inequívocas de la dignidad del reconocimiento al toletero dominicano.

En el fondo, el comentario es un estigma con el que carga la regla, desde su creación en 1973. Entonces fue aprobada, y no pocos señalaron que solo sería para quienes no podían actuar a la defensiva, o para quienes cerca se hallaban de sus días finales en las mayores. Dos realidades que fueron confirmadas en aquellos primeros años por la sola presencia de quienes representaron el rol en la Liga Americana.

Entre otros, Tommy Davis, el boricua Orlando Cepeda, Gates Brown, Jim Ray Hart, Frank Howard, Deron Johnson, Hal McRae, el cubano Tony Oliva, Frank Robinson y Alex Johnson entre otros.

Con el paso del tiempo, la generación terminó de quemar sus últimos cartuchos y comenzó a emerger un grupo de jóvenes, que ciertamente no contaban con un talento defensivo, sí con una manifiesta capacidad ofensiva. Aparte, alguien tenía que desempeñar el rol, gustara o no. En todo esto hay un atisbo de doble moral.

Ciertamente, el beisbol es un juego que exige a quienes están en el terreno durante los encuentros, cumplir defensiva y ofensivamente.

Es imposible eludir el doble compromiso, como sucede con otros encuentros cuyas reglas lo permiten. Por qué no entonces aclarar las cosas. Por ejemplo, no permitir a quienes se desempeñen como bateadores designados, negarles la posibilidad de aspirar al Salón de la Fama, o cualquiera de los galardones otorgados anualmente, como “El Más Valioso” u otros reconocimientos a su ofensiva o defensa.

El Bateador Designado ha alcanzado ribetes de institución. Al punto que hay presiones para que se establezca en la Liga Nacional, y en las actuales discusiones entre los dueños de equipo y los peloteros, está convertido en un punto de honor entre las partes por su instauración o no en el nuevo convenio.

Aparte de lo económico, hay quienes argumentan que le otorga al juego un halo de profundidad a la ofensiva, mientras hay quienes se oponen por cambiar la naturaleza original del juego. Si hay un deporte conservador, el beisbol es el primero de todos.

Un genuino Bateador Designado

Ha pasado medio siglo de la llegada del Bateador Designado. No es definitivo afirmar que sus prejuicios han desaparecido, y que tampoco cuenta con un favoritismo incondicional de los amantes del Beisbol.

No obstante, lo que ocurre en las discusiones contractuales entre equipos y peloteros, y la elección de Ortiz, hablan bien de él.

Ortiz firmó como profesional en noviembre de 1992 con los Marineros de Seattle, y no precisamente con el potencial de alguna vez ganar un “Guante de Oro”. Tres temporadas después fue trasladado a los Mellizos de Minnesota sin pasar por las grandes ligas, y en septiembre de 1997 con poco más de 21 años, llegó a las mayores.

Con los Mellizos estuvo hasta 2002 sin lograr establecerse a tiempo completo en la alineación, pese a su condición de bateador zurdo y con evidente poder al bate.

EN TIPS

Otra vida en Boston. Así las cosas, los Mellizos lo dejaron en libertad, pero en enero de 2003, lo firmaron los Medias Rojas de Boston. Vaya uno a saber si tenía conciencia de lo que había sucedido, pero a partir de ese momento, su vida sufrió un cambio radical, y a su favor.

En las siguientes catorce temporadas hasta 2016, diez veces remolcó más de 100 carreras y en dos fue líder de la Americana con un tope de 148 en 2005. En otras diez pegó más de 30 cuadrangulares, incluido 54 en 2006

¿Merece o no la inmortalidad?. Asimismo en ese lapso, Ortiz participo en nueve Juegos de Estrellas,y contribuyó a que los Medias Rojas ganaron ocho títulos divisionales en el Este, cinco coronas en la Americana y ganaran tres Series Mundiales. ¿Merece o no David Ortiz estar en el Salón de la Fama de las Grandes Ligas?

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