lunes, diciembre 4, 2023
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Cabrera y la conquista que le abrió las puertas de la inmortalidad

En su cosecha de 20 años hay una hazaña particular que lo dejó con un pie en Cooperstown

El deporte es un coleccionista, de hazañas y anécdotas, que cada cierto tiempo convierte hombres en leyendas, narrando historias memorables como la de José Miguel Cabrera. No, no puede con el tiempo, no escapa al desgaste que deja el pasar de los años, pero mantiene sus nombres eternamente vivos en el recuerdo de su afición.

Este domingo el Comerica Park despide a “Miggy” como pelotero activo. Pero al mismo tiempo comienza a cultivar esa leyenda en todo el sentido de la palabra, que se refiere a “una narración popular adornada con elementos fantásticos propios del folclore” e identidad del lugar donde se originan los hechos. En este caso una historia que inició en La Pedrera, estado Aragua, hizo escala en Florida y se extendió hasta Detroit (EEUU).

Cabrera da un paso al costado luego de 20 años de carrera, en los que se consolidó como uno de los mejores bateadores de la historia. 12 convocatorias al Juego de Estrellas, siete bates de plata, cuatro títulos de bateo, dos Premios MVP, un anillo de Serie Mundial y la triple corona son los elementos fantásticos que decoran su historia.

En expresiones menos literarias y más matemáticas hablamos de 3.173 hits, incluidos 626 dobles y 511 jonrones, 1880 carreras impulsadas y otras 1550 anotadas. Una cosecha robusta que lo perfila como un claro candidato al Salón de la Fama, una carrera que podría coronar en 2028.

La discusión sobre si Miguel Cabrera será o no un inmortal de Cooperstown ha cobrado fuerza en los últimos meses, aunque para muchos no hay nada que debatir pues ya en su haber hay un número que pareciera sellar su ingreso al templo

La conquista el 23 de abril

Los Tigres recibieron a los Rockies para una doble cartelera en un Comerica Park a reventar, en el que todos los presentes estaban esperando lo mismo: el hit 3000, una hazaña que pocos han podido conquistar en el béisbol de Grandes Ligas que tiene más de 100 años. Era el 23 de abril de 2022, un domingo soleado, por cierto.

La esperada conexión llegó en el primer episodio ante su compatriota Antonio Senzatela e hizo estallar el estadio. Hasta sus rivales dejaron de lado la competencia para festejarlo.

Miggy se convirtió entonces en el bateador número 33 de toda la historia que conseguía al menos 3000 incogibles en MLB, apenas el séptimo que combinaba tal cantidad de hits con 500 jonrones. Desde entonces el “Niño de La Pedrera”, que ya tiene 40 años, escaló 17 posiciones, superó a muchas otras leyendas, y se estacionó en el puesto 16 en el ranking de los más hiteadores de la historia.

Tan importante fue aquella conquista que este fin de semana para su adiós 3000 pelotas se utilizaron para adornar una parte de las tribunas con su eterno 24. Ese número puede que sea el más importante de su carrera y el que le habría abierto las puertas de la inmortalidad.

De los otros 32 peloteros que tienen 3000 o más hits en el Big Show, apenas seis no están exaltados en el Salón de la Fama de Cooperstown.

Albert Pujols (3308), Adrián Beltré (3166) e Ichiro Suzuki (3089) porque se retiraron en 2018, 2019 y 2022, respectivamente, y sus nombres aun no salen en las papeletas. Alex Rodríguez (3115) y Rafael Palmeiro (3020) porque ambos fueron marginados por escándalos de dopaje. Y finalmente, Pete Rose (4256) por su polémica con las apuestas.

Miguel Cabrera además está junto a Nap Lajoei (3.252), Ty Cobb (4.191) y Carl Yastrzemski (3.419) unen el elitista grupo de los 3000 hits y la Triple Corona.

Y es justo decir que de ese clan, en el que todos ellos ya inmortales, Cabrera es el único con 500 jonrones.

Inolvidable más allá de los números

Intentar predecir el futuro es una osadía, pero el que este domingo se despide del terreno de juego es un inmortal, un inolvidable, que matemáticamente cumplió todos los requisitos para ser eterno. Pero más allá de eso dejó huella con su sonrisa, sus gestos peculiares, todas las camisas que le sacó a sus rivales cuando estaba en base, los guiños y hasta besos que tiró a los que lo poncharon con elegancia.

No en vano fue homenajeado durante todo el año y este domingo el béisbol de Grandes Ligas se paralizó para decir #GraciasMiggy.

Más de 40 mil almas se reunieron en Detroit para acompañarlo en su último baile y, por primera vez en dos décadas, su sonrisa pícara se vistió de nostalgia y sus ojos se llenaron de lágrimas, no de tristeza, no, de gratitud. 

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