domingo, mayo 22, 2022
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César Tovar inagotable a tiempo completo

Han transcurrido más de 45 años de su último encuentro con los Yanquis de Nueva York en septiembre de 1976, y César Tovar conserva el récord como el único utility venezolano que ha intervenido en al menos 200 juegos en cinco posiciones diferentes, y está vigente como uno de los peloteros más versátiles en la historia de las Grandes Ligas.

Quizás por eso despertó tanto entusiasmo en el ambiente local, finalizando la semana pasada, que se hiciera justicia al elevar al Salón de la Fama de los Mellizos de Minnesota al recordado pelotero caraqueño que desde 2011 aparecía entre los candidatos postulados y siempre lo dejaban en el círculo de espera.

Por los campos caraqueños

A la edad de 8 años comenzó Tovar a jugar pelota de manera formal. Entonces era asiduo visitante de un terreno donde “paraban partidas”, muy cerca de su residencia, en el barrio Los Cocuyos” de Los Rosales, donde hoy está el terminal de La Bandera.

Estudiaba primaria, ayudaba a la familia con su trabajo de limpiabotas y comenzaba con su primer equipo infantil, el Marista dirigido por el señor Pablo Sánchez.

En juvenil jugó Banco Obrero, a mediados de los años cincuenta y en las categorías de mayores actuó con el Intendencia Naval clase A y con el Cartografía Nacional AA.

Firma sin bono

Gabe Paul, gerente general de Cincinnati, llegó a Caracas a principios de 1959 para evaluar a Gustavo Gil, quien le causó tan buena impresión que le ofreció bonificación de 2 mil dólares, cifra muy atractiva en la época.

Como condición, Gil pidió que también reclutara a Tovar. Y Paul lo complació, aunque no hubo bono, solo el boleto aéreo para acudir a los entrenamientos. Y al mismo, tiempo, Pompeyo Davalillo y Oscar “Negro” lo firmaron para el Caracas por diez mil bolívares. Así comenzó su carrera de 26 temporadas en la pelota profesional venezolana, 16 de ellas con los melenudos, en las cuales formó una especial combinación con Víctor Davalillo.

Con filiales de Cincinnati jugó por seis años, los Rojos no tenían planes de promoverlo a Grandes Ligas como infielder debido a que estaban desarrollando a otro jovencito muy “joseador”: Pete Rose. En diciembre de 1964 lo cambiaron a Minnesota y en 1965 hizo el grado, y jugó las primeras 8 de sus 12 campañas en MLB.

En la LVBP fue uno de los consentidos de la fanaticada caraquista de los años 60 y 70 Tovar fue lo que conocemos como un gran fiebrúo de la pelota, regresaba de Estados Unidos y llegaba directo al estadio de la UCV. A menudo asistía a caimaneras que se celebraban en Caracas y siempre estaba dispuesto a dictar clínicas a los niños.

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