El aporte de los refuerzos en la final ha sido regular

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Unos han pasado desapercibidos, uno no ha estado nada bien y el otro ha ido de menos a mas. Básicamente así ha sido el aporte de los refuerzos tomados por Cardenales de Lara y Caribes de Anzoátegui para la semifinal que ya quedó atrás y la final que llega a su cuarto choque el día de hoy en el José Pérez Colmenares de Maracay.

La idea de contar con un refuerzo en el roster para la postemporada es sumar una pieza que no tenías en la ronda regular o en caso tal, reforzar algún aspecto. Comenzamos por los larenses.

Henry Centeno

Cardenales fue el mejor récord del circuito, por ende escogió primero. Fue el único de los cuatro equipos que tomó a un lanzador para así solidificar su cuerpo de pitcheo pero las cosas no han sido como la gerencia esperaba.

Centeno en la semifinal ante Tigres de Aragua tuvo registro de 0-1 en dos aperturas. Solo lanzó 3.2 episodios para una efectividad de 14.73. En la final, cargó con la derrota del tercer juego al permitir cuatro rayitas y cuatro hits en 4.2 entradas.

Silvino Bracho

Al estar 3-0 abajo y no llegar con opción de salvado, el cerrador que llegó para esta final solo ha lanzado 1.0 inning de un sencillo y un ponche.

Alí Castillo

El campeón bate del torneo (.430) ha ido de menos a más en la postemporada. Terminó bateando .333 ante el Magallanes y en tres juegos de la final es el mejor promedio de Caribes (.467) con siete imparables y tres empujadas.

Guillermo Moscoso

Fue la apuesta lógica de La Tribu para la final luego de tener problemas con sus lanzadores en la semifinal. El experimentado escopetero Solo pudo lanzar 3.0 capítulos de un hit. Salió por lesión en el tercer duelo.

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