El beisbol criollo es duro de matar

María Batista
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Al mejor estilo de la saga cinematográfica protagonizada por Bruce Willis, la Liga Venezolana de Beisbol Profesional se llevó a cabo la temporada 2020-2021, la cual fue la edición 75 y por supuesto una de las más complicadas de su historia.

Contra todo pronostico y la incredulidad de muchos, incluidos personajes cercanos al beisbol, se pudo realizar un torneo serio,
con varias modificaciones y que concluyó con Caribes de Anzoátegui representando a Venezuela en la Serie del Caribe 2021.

Allí puede estar el primer punto positivo del certamen: la organización. Los dueños de equipos, luego de muchas reuniones virtuales pudieron concretar un calendario con dos divisiones, con novenas compartiendo sedes para evitar traslados y estadías largas y así evitar contagios de Covid-19.

Dicho virus, limitó la participación de varias figuras de renombre en la LVBP, criollas y extranjeras. Pero, de la misma manera le abrió las puertas a varios talentos que en otras condiciones no hubiesen podido mostrarse, por ejemplo Lorenzo Cedrola y Maikel García de Tiburones, César Izturis Jr. en Cardenales u Osleivis Basabe con Águilas.

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“Al menos se jugó”, dijeron los fanáticos neutros que ni desprestigiaron la liga ni les pareció tan llamativa. Muchas veces olvida-
mos que la pelota criolla es fuente de ingreso de un gran número de personas. Aquella frase puede ser un tanto conformista.

La calidad de los importados no es la de antaño y eso viene decreciendo en las últimas temporadas. Solo Cardenales de Lara pudo mantener a los suyos hasta el final.

Tiburones de La Guaira jugó las últimas semanas con solo uno, quien llegó luego de que los primeros tres no dieran la talla. Esa situación aplicó con el resto de los conjuntos en distintas situaciones.

Se jugó, pero ¿es la LVBP un torneo de nivel?, ya que en la Serie del Caribe se volvió a deslucir.

Poco público

Tal y como ocurrió en las Grandes Ligas y está sucediendo en la mayoría de los eventos deportivos en el mundo, el Covid-19 ha obligado a que las gradas de los recintos estén vacías para que de esta forma el virus no se propague y salvaguardar la salud de todos.

Con el pasar de las semanas, en las semanas flexibles se permitió el acceso al público en Barqusimeto, Maracay, Valencia y La Guaira, esto con sus respectivas medidas de bioseguridad. Solo la UCV no recibió aficionados en la 2020-2021. Esto sin duda le quitó vistosidad al espectáculo y por supuesto económicamente los equipos no vieron remuneración, que si bien no es mucha, según fuentes, al menos sirve para cancelar algunos sueldos básicos.

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