jueves, febrero 22, 2024
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En la pelota | Justicia o injusticia ¡vaya usted a saber!

Una tarde de 1975, los Rojos, en Riverfront Stadium de Cincinnati, practicaban bateo, antes de un juego con los Dodgers.

Estábamos alrededor de la jaula de protección, y dijo César Gerónimo, mientras oían George Foster, David Concepción y Pete Rose…:

“Hoy anunciaron lluvia, y miren como están las nubes de encapotadas. Quizá no haya juego”.

Rose sacó unos billetes del bolsillo de su uniforme, y le dijo desafiante a Gerónimo…:

“¡Voy 500 dólares a que no llueve!”.

Así de entusiasta ha sido Pete Rose por las apuestas.

En plena calle, solía apostar…:

“¡A que la placa de aquel carro que viene termina en par!”.

Y sí apostó Pete Rose en juegos de sus Rojos, pero siempre a que ganaban. Nadie podría afirmar que él tuviera alguna relación con los derrotados. Fue siempre un ganador. Solía decir…:

“Hay que ganar hasta la Serie Mundial. Quienes pierden la Serie Mundial, solo son primeros entre todos los derrotados”.

Pero el 23 de abril próximo, hará 33 años de la decisión del comisionado, Bart Giamatti, de expulsarlo del beisbol, lo que incluye que no puede ser candidato al Hall de la Fama de Cooperstown.

Si alguna vez apareciera en la planilla de votación, sería elegido inmediatamente, según opina la mayoría de los electores.

Giamatti, profesor universitario ilustre y gran fanático del beisbol, era igualmente un ilustre desconocido. Al llegar a las oficinas del comisionado, se dedicó a leer la historia del beisbol. Y encontró que el juez, Kenesaw Mountain Landis, se hizo famoso tras expulsar del beisbol, para siempre, a los ocho Medias Blancas vendidos a los apostadores en la Serie Mundial 1919.

Y con la idea de hacerse famoso él también execró a Rose, lo que ninguno de los siguientes comisionado se ha atrevido a modificar. Ni Fay Vincent, ni Bud Selig, ni Rob Manfred.

Si examinaran historias como las de Ty Cobb, Tris Speaker, Ferguson Jenkins, Orlando Cepeda, los sacarían de Cooperstown; y también anularían la candidatura de David Ortiz. Y no digo que esos cinco sean los únicos que merecen igual trato que Pete Rose.

Apostar no es peor, no hace tanto mal a la humanidad, como el tráfico de drogas, como ser abaleado y que después muera el agresor con unas cuantas balas dentro del cuerpo.

Justicia es, todos los culpables castigados o ningún culpable castigado.

Lo de esos cuatro comisionados ha sido injusticia.

Digo yo, ¡¿no?!

¿Perjudicaría al beisbol Rose en el Hall de la Fama?

Cuando en 1989 se anunció que Pete Rose había sido expulsado del beisbol, por el ilustre profesor desconocido, Bart Giamatti, la mayoría en el beisbol esperaba que fuera rehabilitado muy pronto.

Diarios como el “New York Daily News”, publicaron notas de este tipo…: “But there’s a possibility of reprieve for baseball’s Charlie Hustle after five years”. (Pero existe la posibilidad del indulto para el Charle Hustle del beisbol, después de cinco años”… ¡¡Y van 33!!

Las preguntas que Rob Manfred, ni nadie en el beisbol, podría responder, son éstas…:

¿Cómo perjudicaría al beisbol Pete Rose elevado al Hall de la Fama?

Y la otra…:

¿En qué beneficia al beisbol Pete Rose fuera del Hall de la Fama?

Le recuerdo a Rob Manfred que más famoso de lo es que no va a ser, con o sin Rose en el beisbol.

En cuanto a la desigualdad con que son tratados esos delincuentes, en comparación con Rose, le recuerdo a Manfred que cuanto es para el pavo, igual debe ser para la pava.

EN TIPS

Rey del hit

Rose es líder, con cuatro mil 256 incogibles; en 24 temporadas terminó 16 veces sobre 300 de promedio, en total bateó para, 303.

Pete Rose

“Aposté a mi equipo cada noche.

A a que mi equipo ganaba todas las noches porque amaba a mi equipo

Crueldad contra Rose a lo largo de las acusaciones

Las acusaciones contra Pete Rose han sido tan crueles, con tal ensañamiento, que el expediente ocupa 252 páginas, escritas por ambos lados. Además, Giamatti contrató al investigador privado, John Dowd, para que se ocupara exclusivamente de su caso.

En ese grueso expediente aparece que durante dos meses de la temporada de 1987, Rose, ya mánager, apostó dos mil dólares en cada uno de 52 juegos a que los Rojos ganaban.

Por cierto, el equipo ganó 29 de esos encuentros, por lo que Pete terminó ganándose 12 mil dólares y su diversión.

Él siempre ha confesado todo lo ocurrido, incluso lo de sus relaciones con Michael Bertolini, un personaje dedicado al mundo de las apuestas y alrededores.

El asunto aquí no es si Pete Rose ha cometido algún delito o no. Se trata de que su sinceridad y su tiempo deben ser valorados y juzgado por el beisbol, igual que son juzgados los otros culpables de delitos mayores.

La justicia debe ser justa, porque si no, es injusticia.


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