martes, mayo 24, 2022
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Julio César Morillo, la nueva promesa de mánager en Cincinnati

Julio César Morillo es una de las nuevas promesas que tienen los Rojos de Cincinnati para dirigir el proceso de aprendizaje y desarrollo de los jóvenes peloteros que arriban a sus filiales. Tras colgar definitivamente el peto y la careta de receptor en 2016 e iniciar una nueva carrera como entrenador en los diamantes, la gerencia de la maquinaria roja lo designó para que sea el nuevo mánager de su equipo en la Arizona Rookie League, donde comenzará a dirigir a partir del 1 de abril.

Desde muy niño, cuando exhibía una poderoso recta y uno de los guantes más educados en el campocorto de su equipo auroral en Mérida, Morillo fue acumulando sabiduría sobre los secretos del juego, que ahora a sus 29 años de edad le tocará inculcar a los nueva camada de jugadores que aspiran a consagrarse en las Grandes Ligas con uno de los equipos de más tradición en las Grandes Ligas.

«Es un gran compromiso dirigir un equipo filial de los Rojos de Cincinnati, la gran maquinaria roja, que tuvo tantos años de gloria y ha pasado tiempo sin que podamos probar de nuevo la gloria. Es un orgullo y un privilegio pertenecer a los Rojos de Cincinnati», señala sobre el equipo que lo firmó a los 15 años, cuando su potente brazo y su sólida defensa como campocorto y careta convencieron a los scout para darle una oportunidad de unirse al equipo.

Desde entonces estableció un gran respeto y una afinidad con la organización que le volvió a tender la mano, luego de su decisión de retirarse como pelotero. «Tengo una gran lealtad por los Rojos y voy a seguir aportándole a esta institución en las ligas menores, desarrollando a los peloteros de una manera adecuada».

El 1 de abril, cuando inicie oficialmente su nueva labor en la cueva y en el terreno de juego, ya Morillo tiene en mente el discurso con el que recibirá a su tropa en Arizona. «El primer día como mánager les voy a decir que sean auténticos, que sean ellos mismos; que muestren la habilidad y capacidad para jugar al beisbol; que sean unos líderes con el ejemplo; y que hagan el trabajo con intensidad en beneficio de ellos y del equipo».

Magia de enseñar

También tiene bien aprendido el trabajo técnico que deberá poner en práctica para que la nómina a su cargo pula sus facultades. «La preparación del juego es esencial. Los jugadores deben manejar toda la información necesaria sobre los rivales que enfrentarán. Tienen el talento, pero están crudos y allí es donde viene la magia de nosotros para perfeccionar sus herramientas: enseñarles cómo los infielders deben mover los pies, cómo deben mascotear los receptores o lanzar bien a las bases, por citar unos ejemplos».

Resalta, además, la importancia de establecer una conexión sincera con los jugadores. «Los coachs y mánagers debemos entender la situaciones particulares por la que atraviesas los jugadores. Si uno conecta con el pelotero y le demuestras que lo respetas y le importas, siempre van a llegar donde uno».

Para afrontar su nuevo reto en las rayas de cal, el excareta de Navegantes de Magallanes en la Liga Paralela sabe que debe cambiar rápido el chip de pelotero y meterse en la nueva piel de formador. «Lo más difícil que hay cuando uno comienza como mánager es dejar de ver en los jugadores al jugador que uno fue, porque cada uno de los peloteros tiene habilidades, herramientas, una personalidad diferente y tienen una manera distinta de ser dirigidos», analiza.

Pasión de Washington

Su modelo de mánager es Ron Washington, el actual coach de tercera base de los campeones de la Serie Mundial, Bravos de Atlanta, y otrora piloto de los Rangers de Texas a los que condujo al clásico de octubre en las temporadas de 2010 y 2011. «Me gustaba la pasión y la intensidad con la que vivía cada inning y cada cosa buena que hacían sus peloteros, demostrándole su apoyo. Me gustaría ser como él, porque los peloteros le respondían jugando duro».

Morillo se mira en el espejo de otros dos mánager que han influido en su carrera. Dusty Baker fue mánager en Cincinnati, cuando jugaba en las menores y admira del actual conductor de los Astros de Houston la «gran habilidad para conectar con los pelotero».

Pero el ductor que más conoce y con el que ha trabado más relación es con David Bell, el piloto de los Rojos, del que ha aprendido su enorme capacidad de transmitir instrucciones. «Posee una manera muy elegante para comunicarse con los peloteros, y hacer llegar su mensaje de una forma muy clara; sabe ganarse la confianza del cuerpo técnico que al final son los que pasan más tiempo con los jugadores».

Corazón de león

Aunque está en las puertas de un nuevo comienzo en su trayectoria en el sistema de Grandes Ligas con Cincinnati, Morillo amasa grandes planes para su carrera de mánager que proyecta en etapas. «Lo primero es aprender, porque el juego cada día evoluciona más, hay que evolucionar con él para no quedarnos atrás y los peloteros puedan beneficiarse de uno. No se si pasará, pero dirigir en una Serie Mundial sería una de las tantas bendiciones que Dios me daría».

Y en la Liga Venezolana de Beisbol atesora otro gran sueño. «Siempre he sido un aficionado de los Leones del Caracas. Me hubiera gustado jugar con ellos, no se dio, pero quien quita que en el futuro pueda ser el mánager del equipo que llevo en el corazón»-

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