Ronald Acuña: MVP del pueblo

El hijo de La Sabana ganó de forma unánime el MVP de la Liga Nacional y celebró a lo grande con su gente

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Conquistas inéditas, combinaciones de fuerza y velocidad nunca antes vistas y la certeza de que el miedo a correr quedó atrás se unieron en una promesa: el 16 de noviembre de 2023 sería inolvidable, para Venezuela, La Guaira y La Sabana.

Una cita especial se escribió entonces en el calendario de la pelota invernal y el lugar era Macuto, dónde ahora convergen el béisbol, la costa y el turismo.

El escenario fue idóneo

El sol calentaba con intensidad, el salitre invadía la piel de los presentes, se respiraba cierta complicidad en el ambiente y había ánimos de fiesta aunque no era viernes en la noche, sino jueves y el reloj marcaba apenas las 3:00 pm.

En el terreno de juego del Forum de La Guaira estaba el grandeliga de los Bravos de Atlanta, Ronald Acuña Jr., preparándose para debutar con los Tiburones en la campaña 2023-2024 de la LVBP y a su alrededor muchos le observaban, algunos con asombro, otros con admiración. Y no, no por sus muchas habilidades físicas, sino porque estaba a solo horas de hacer historia y todos lo sabían, nadie tenía un apice de duda.

El tiempo era denso como el aire litoralense, pero el Caribe arropaba a los presentes con su magia, una brisa fresca paseaba sutilmente por el terreno cada cierto tiempo. Llegadas las 6:00 pm ya no había nadie prácticando y es que -en honor a la verdad- ese juego, ante los Tigres de Aragua, había pasado a segundo plano. Estrenando la camiseta del City Connect, que honra a La Sabana, estaban uniformados los peloteros de La Guaira, la familia de Ronald y algunos fanáticos, todos esperando una llamada.

La voz de playball se rodó una hora. A la 7:00 pm, cuando se suponía arrancaría el juego, el estadio empezó a llenarse, quien no llevaba la camisa de La Sabana, llevaba la de Tiburones con el apellido Acuña en la espalda. Y él, el otrora Novato del Año de 2018, estaba junto a su esposa e hijos, su padre y sus muchos primos, sentado en la entrada del restaurante principal del estadio. Ansioso, nervioso, con los ojos brillosos y la adrenalina a mil, no lo decía, pero se sentía.

Finalmente, a cinco minutos para las 8:00 pm, el esperado anunció llegó. Ronald brincó de la silla y abrazó a su esposa, a su padre y saltó junto a sus primos, acababa de ganar de forma unánime en el MVP de la Liga Nacional, el tercero para Venezuela, uniéndose a Miguel Cabrera (2012 y 2013) y José Altuve (2017). Eso jugando apenas su sexta campaña en MLB, con 25 años, y tan solo unos 28 meses después de que un desgarro del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha lo apartará del terreno de juego entre lágrimas y frustraciones.

Todo valió la pena, las horas de rehabilitación, el llanto, el cuidado adicional con el que tuvo que volver al terreno y el esfuerzo extra que imprimió este año en cada carrera para convertirse en el único pelotero en la historia con un 40-70 (40 jonrones y 70 bases robadas). Siempre hubo a su alrededor muchas expectativas, pero él las superó todas.

“Desde que yo lo ví en Clase A fuerte supe que el hombre estaba para cosas grandes. Pensé en el 40-40 y mira eso le quedó pequeño. No hay como describir este momento”, confesó emocionado Ronald Acuña padre.

El orgullo de miles

Minutos después el anuncio trascendió el seno de la familia, fue anunciado por el locutor interno del estadio y Macuto estalló. Fuegos artificiales invadieron el cielo del litoral, el nombre de Ronald fue coreado por los más de 9000 fanáticos presentes, en las tribunas los niños brincaban e incluso un mujer invadida por la emoción gritó “así es carajo, es grande, es el hijo de La Guaira”.

En medio de de la celebración Ronald saltó al terreno con la gorra en la mano, agradeciendo a su pueblo que se citó ahí para celebrarlo, fue breve en sus declaraciones, como siempre, pero admitió estar “haciendo un sueño realidad” y dijo estar feliz por compartir su hazaña con La Guaira. Y claro que de eso no hay duda, pudo estar tranquilo en casa, esperando la llamada como ocurre con la mayoría de los ganadores, pero él eligió estar en Macuto para celebrar haciendo lo que mejor sabe hacer: jugar béisbol.

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En un abrir y cerrar de ojos ya estaba uniformado y las tribunas gritaban “Vamos Ronald”, mientras las samba sacudía el calor y animaba la fiesta. Respondió como todos esperaban. Comenzó con sencillo y cerró con jonrón, terminó de 5-2 con dos carreras empujadas y empezó con un average de .400 su andar por la pelota venezolana.

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