miércoles, abril 24, 2024
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Tiburones se rinde a los pies de “La Sabana”

El debut de Ronald Acuña Jr. y Maikel García abre la puerta para el City Connect

Es de antaño la creencia de que La Sabana, un pequeño pueblo de La Guaira, es cuna de peloteros, un lugar donde la pasión por el béisbol se lleva en la sangre. Pero nunca ha existido un tributo tan palpable como el que podríamos disfrutar este jueves con los Tiburones en Macuto.

Al iniciar la campaña, perfilándose como claros favoritos por lo hecho en 2022, La Guaira presentó una camiseta especial inspirada en el City Connect, una tendencia que se ha hecho popular en las ligas profesionales de EEUU y con la cual los equipos agregan a sus uniformes algún detalle que representa o distingue a sus ciudades.

Ellos apostaron por explotar la esencia del Caribe y entre tonos amarillos, naranjas y café dibujaron el atardecer de la costa, pero no cualquiera, el de La Sabana.

Finalmente este jueves, luego de 20 compromisos, llega el momento ideal para usarla. En el terreno de juego estarán debutando dos de sus actuales representantes en Grandes Ligas: el jardinero de los Bravos de Atlanta, candidato al MVP de la Liga Nacional, Ronald Acuña Jr., y el infielder de los Reales de Kansas City, Maikel García.

Sin duda alguna, como sea, La Sabana será protagonista. Pero…

¿Qué es lo que hace tan especial a ese pueblito?

Hace cuatro años atrás, la entonces periodista de Líder en Deportes, Kemberlin Correa, visitó aquel poblado y habló de la magia del lugar en el reportaje titulado: En La Sabana el beisbol forma parte del paisaje.

En su afán de describir aquel caserío, de unos tres mil habitantes, escribió:

“El poblado, ubicado a tres horas de Caracas, es una de las siete localidades que integran la parroquia Caruao dentro del litoral central, y para acceder a él existen dos formas:

Desde la antigua Ciudad Vacacional Los Caracas, por la carretera de la costa pasando los pueblos de Quebrada Seca, Osma, Oritapo, y Todasana.

O de Caracas a Caucagua hacia Barlovento, siguiendo por Higuerote y Carenero en la carretera hasta la encrucijada del Puerto Francés, rumbo a Chirimena y Chuspa.

Basta susurrar los apellidos “Acuña”, “Escobar”, “Blanco” entre otros, para que cualquiera de los habitantes te guíe hasta ellos, o al estadio Óscar Santiago Escobar, donde se han formado los más de 50 peloteros profesionales que ha dado el lugar, entre los cuales destacan siete grandeligas, incluido al Novato del Año de la Liga Nacional en 2018, Ronald Acuña Jr. (ahora el único pelotero de la historia con un 40-70, 40 jonrones y 70 bases robadas).

Todo comenzó con Óscar Santiago Escobar, papá de José (MLB 1991) y Óscar júnior, quien fundó un equipo de béisbol en 1963 con el nombre de San José de La Sabana.

José es padre de Elvis y Edwin, ambos lanzadores de Cardenales de Lara, el último de ellos grandeliga en 14-15’, es tío de Kelvim (MLB 97-09), Alcides (MLB 08-18’), y Vicente Campos (MLB 16’). También de Acuña Jr., cuyo vínculo con los Escobar viene dado por su abuela paterna, mamá de Ronald padre e hija de Óscar, Justina Blanco.

Como es notorio, la frondosidad genealógica de las familias hace casi imposible fijar un número de miembros, aunque en las reuniones decembrinas es más “fácil” la demarcación por el nivel de disfrute de su terruño y la hospitalidad adherida entre sus humildes calles.

El mencionado despliegue sanguíneo justifica la cultura deportiva de la región, donde hasta el más pequeño tiene siempre una estaca en la mano para simular un bate y cualquiera intenta hacer una pelota con un pedazo de papel. No hay secretos escondidos en La Sabana, solo ejemplos reales de superación, esfuerzo y ganas de darle continuidad a la práctica del beisbol para subir la cifra de estrellas con “sello sabanero”.

De hecho, una investigación más extensa y con aclaratoria de las partes involucradas permitió deducir que el recordado Carlos “Café” Martínez y sus hijos, José y Teodoro, tienen lazos sanguíneos con los Escobar, y de allí sus tratos como primos-hermanos.

“En este pueblo todos los muchachos nacen con una pelota en la mano. Todo el mundo quiere ser pelotero. Salen de aquí del estadio y se ponen en la calle a jugar y pasan todo el día en eso”, afirmó José con una sonrisa de satisfacción por lo que tiene ante sus ojos. La familia sigue creciendo y el arraigo a La Sabana aún más.

El exjugador recordó que el número de exportación a la fecha fuese sido aún mayor en años anteriores de existir las condiciones para firmar peloteros que se exhiben en la actualidad, por lo que se ha convertido en una misión familiar lograr que esto se haga realidad.

Del censo sabanero que existe en hoy en día, han firmado muchos peloteros con academias fuera de Caruao y si se quiere hacer de La Sabana una fábrica registrada de peloteros exitosos hay que formarlos allí, para que las futuras generaciones puedan contar con el respaldo que necesitan y se entusiasmen en la admirable, pero nada sencilla labor.

“Hay muchos que han firmado pero no todos han llegado. Son 56 los peloteros de aquí que han conseguido contrato de Grandes Ligas, un pueblo de cuatro calles, gracias a Dios ahora podemos darle un mejor respaldo a todos con la ayuda de los que ya han tenido la experiencia de jugar en el show”, agregó José, quien considera a La Sabana como el lugar donde los sueños nacen y se hacen realidad, también donde cada día los vecinos frente al televisor ligan los extrabases y jugadas defensivas de Acuña Jr. para festejar en diciembre al son de los tambores y acompañado de fuegos artificiales”.

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