domingo, junio 26, 2022
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Triple play | Sueños imposibles

¿Qué habría sido de aquellos Dodgers en Brooklyn y luego en Los Ángeles, con Roberto Clemente en el jardín derecho y con Sandy Koufax en la lomita del lanzador? ¿Y qué pudo haber ocurrido con los Gigantes en Nueva York primero y San Francisco después, con el mismo Clemente en el bosque derecho y Koufax como lanzador, mientras Willie Mays se hallaba custodiando el jardín central? Y cómo no imaginar a unos Bravos de Milwaukee, con Clemente en el outfield, Koufax como pitcher abridor, compartiendo los espacios de la alineación con Henry Aaron? Y para terminar, qué tanto más lejos han podido arribar los Piratas de Pittsburgh sí la tabla de posiciones de la Liga Nacional, con Clemente y con Koufax?

Soñar no cuesta nada dice el dicho popular. Cualquiera de esas posibilidades pudo hacerse realidad en cualquier momento durante la década de los años 50, cuando todos esos futuros miembros del Salón de la Fama, tuvieron la oportunidad de jugar en un mismo equipo.

El 19 de febrero de 1954, Clemente firmó con los Dodgers de Brooklyn. Recibió un bono por 10 mil dólares, cantidad que obligaba a los Dodgers a protegerlo de una vez en su nómina de grandes ligas. En medio del toma y dame por el boricua, los Gigantes, convencidos de que Clemente necesitaba comenzar en las menores, no sobre pasaron el montó de no más de 6 mil dólares. Solo que los Dodger, que no querían ver a Clemente compartiendo el outfield con Willie Mays, sí tomaron el riesgo. Los Bravos habían ofrecido el bono más alto. Se dijo que entre 25 y 35 mil dólares, pero Melchor Clemente, el padre de Roberto que aún era un menor de 19 años, cumplió la palabra empeñada a los Dodgers. Sin embargo, el Brooklyn no cumplió con las reglas vigentes, y mandó a Roberto a los Reales de Montreal en la Liga Internacional AAA donde debutaría el 1ro de abril de ese mismo año.

No obstante, el 22 de noviembre de 1954, en medio de la celebración del draft anual de las mayores, los Dodgers perdieron a Clemente con los Piratas, con quienes llegaría a las mayores en la temporada de 1955. Con ellos estuvo durante toda su carrera de 18 campañas en las mayores, hasta 1972.

Dispuestos a no cometer dos veces el mismo error, el 14 de diciembre los Dodgers también firmaron a Koufax, tan codiciado como lo fue Clemente. Asimismo le dieron un bono más allá de los 6 mil dólares, pero de inmediato lo inscribieron en la nómina del conjunto de la gran carpa. Como Clemente, el pitcher de 19 años igualmente había soportado el acoso de varios conjuntos.

Jimmy Murphy, un periodista deportivo de Brooklyn, fue quien puso a Koufax en el radar de los Dodgers. Un pitcher semi profesional, lo había visto lanzar para un equipo del barrio de Coney Island llamado los Parkview. Enseguida contactó a Al Campanis, el cazatalentos del equipo. Como a Clemente, le dieron 14 mil dólares.

Guerra de dólares por el novato Sandy Koufax

Los Yanquis, los Gigantes, los Piratas y los Bravos también siguieron la pista de Koufax. Para observar su talento, los Yanquis enviaron a un scout judío y la familia lo tomó como una ofensa.

La posibilidad de firmarlo, se interrumpió sin al menos verlo hacer un envío.

Los Gigantes lo invitaron a su parque Polo Grounds. Le prestaron un guante del zurdo Johnny Antonelli, pitcher estelar del conjunto. Los primeros siete envíos de Koufax pasaron por sobre la cabeza del receptor.

Los Gigantes no supieron nada más de él. A los Bravos les encantó. En sus manos pusieron 30 mil dólares, pero ya sus padres se habían comprometido con los Dodgers. A los Piratas también les agradó, solo que Al Campanis ya les había tomado la delantera.

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