viernes, mayo 17, 2024
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Triple Play | Ted Williams desde el más allá

La temporada de ligas mayores que comenzó el jueves ha generado una cantidad de expectativas, especialmente entre los aficionados. No podía ser de otra manera. Interrogantes congregadas alrededor del drástico recorte del calendario habitual, por culpa del coronavirus, que ha cambiado el día a día de todo el planeta.

De allí que una de las preguntas escuchada con más frecuencia tiene que ver con la posibilidad de presenciar nuevas marcas, uno de los capítulos que tradicionalmente atrae la atención de los fanáticos, y cómo no, también de los periodistas que habitualmente seguimos las incidencias de las campañas para guardarlas para posteridad.

La reducción de 162 a 60 desafíos por equipo, sugiere que no serán pocos, si es el caso, los asteriscos que acompañarán los logros en este 2020. Hace poco, en un ejercicio de imaginación, desde el más allá, Ted Williams aclaraba que si un bateador culminaba con un promedio en bateo de al menos .400 puntos, no tendría validez alguna.

Williams fue el último en terminar con un average de estas características, cuando en 1941 cerró la temporada con un promedio de .406. En realidad, el mensaje estaba muy claro. Williams seguiría como el último en lograrlo, tan simple como que no es lo mismo conseguir la hazaña con una diferencia tan notable de encuentros y de turnos al bate. Por supuesto, eso en modo alguno significará, que el hipotético autor, no haya culminado la campaña con sus .400 puntos.

El beisbol es un juego de oportunidades. De allí que las marcas de largo aliento serán las grandes ausentes.

Por ejemplo, el venezolano Miguel Cabrera. Los acólitos del toletero venezolano de los Tigres de Detroit, soñaban verlo en 2020, acercarse a los 500 jonrones y los tres mil imparables en las grandes ligas.

Las dos marcas no se hallan a la vuelta de las esquina, pero luego de ver la recuperación alcanzada por Cabrera en los entrenamientos primaverales, el entusiasmo creció. Solo que necesita 23 vuelacercas y 185 inatrapables para posesionarse del par de cifras que terminarían de garantizarle un lugar en el Salón de la Fama.

¿Cómo alcanzarlas en medio de un calendario de apenas 60 desafíos? Cualquiera pudiera suponer, que para un bateador de sus habilidades y sus logros previos desde su llegada a las mayores en 2003, ambas metas estarían a la vista.

Sin embargo, junto con el reducido calendario, no podemos subestimar dos factores: los 37 años y los problemas físicos que han afectado a Cabrera y solo le han permitido participar en 308 encuentros desde 2017. La ley de los promedios está en su contra.

En todo caso esperemos.

Registros que seguirán intocables en 2020

La situación de Cabrera, que es la misma de otros peloteros, nos lleva a concluir, que cualquier evento relacionado con nuevos registros, estarán reducidos a los límites de un solo encuentro. Lo que no necesitaría de asteriscos para aclarar dudas. Por ejemplo, el número de ponches de un lanzador en un juego de nueve entradas, tope que comparten con 20 abanicados, Roger Clemens, Kerry Wood, Randy Johnson y Max Scherzer.

Y entre los bateadores, igualar o superar la cima de más vuelacercas que es de cuatro, compartida por quince toleteros. De allí que, por ahora entre otros tantos, las 191 carreras empujadas de Hack Wilson en 1930, los 383 ponches de Nolan Ryan en 1973, los 73 cuadrangulares de Barry Bonds en 2001, los 262 imparables de Ichiro Suzuki en 2004, proseguirán intocables.

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