viernes, agosto 12, 2022
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Tripleplay | Bob Abreu, ¿por qué no? (II)

Sin ir en busca de explicaciones sin sentido, como la nacionalidad, más allá de las leyes que rigen el mundo del beisbol de las grandes ligas, en la entrega anterior tratamos de hallar el por qué Bob Abreu no ha alcanzado al menos, mejores votaciones en su camino al Salón de la Fama.

En sus dos intentos previos no ha superado el 9 % de los votos, y procuramos encontrar el por qué cuando estamos a las puertas de conocer el resultado de la edición del año 2022.

Sin olvidar que toda explicación siempre será subjetiva, pensamos que hay tres poderosas razones: sus topes de liga fueron escasos en sus dieciocho temporadas en las mayores. No formó parte de equipos regularmente ganadores, no participó en Serie Mundiales, y tampoco fue seleccionado a Juegos de Estrellas.

¿Es suficiente para que el Comité de Cronistas de Beisbol de Estados Unidos, hasta ahora le negara una mejor votación? Si nos dejamos llevar por lo que indica la tradición, sí. No obstante, como toda subjetividad, tienen su “pero”.

En las temporadas vividas entre 1996 y 2014, Abreu solo fue el primero de la liga con 11 triples en 1999 y 50 dobles en 2002, siempre con los Filis de Filadelfia. Sin embargo, ocho veces remolcó más de cien carreras y en otras siete concluyó con promedios en bateo superiores a los .300 puntos.

No vamos a establecer comparaciones directas con otros bateadores, ¿pero estamos ante un argumento de peso que ponga en dudad su capacidad ofensiva? La respuesta es no.

¿Qué responsabilidad podría tener el toletero zurdo porque otro acumulara cifras superiores? En lo que a remolcadas se refiere, no podemos olvidar las veces en que iría al plato con las bases limpias, mientras que en promedios, en 1999 cerró con .335.
En sus nueve años con los Filis, Abreu nunca estuvo en una post temporada.

¿Solo por él, o porque los Filis no consiguieron aventajar a los otros conjuntos del circuito? En sus cuatro campañas entre los Yanquis y los Angelinos, estuvo en cuatro post temporadas sin poder aterrizar en una Serie Mundial. Si recordamos las nóminas de ambas escuadras, cómo imaginar que a su paso hasta el clásico de octubre, se detuvo solo porque Abreu no tuvo una ofensiva más productiva. Absurdo.

Esto nos lleva al único lugar, aparte claro está de actuaciones sobresalientes como las de Derek Jeter, dónde se encuentra el porqué o no de las escogencias: la opinión de los votantes.

Aún de autoridad reconocida, subjetivas, personales. Por ello, solo a cada uno ellos podríamos preguntarle sobre si Bob Abreu merece tener una placa en el Salón de la Fama de las grandes Ligas. El 22 de enero tendremos una idea más o menos cierta.

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