Tripleplay | Cuba el gran ausente en Tokio

Tripleplay Cuba el gran ausente en Tokio
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Como toda presunción, hay que convenir que el encabezado de estas líneas no puede tomarse como una verdad absoluta. No faltará quien piense, que en vez de Cuba, el gran ausente del beisbol de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 ha podido ser Estados Unidos. O Dominicana, o Venezuela.

Sin embargo, hay razones para sospechar, que la ausencia cubana tiene visos de tragedia nacional, de gravedad colectiva.

En Cuba, el beisbol envuelve importancia capital. El abismo que existe entre el beisbol y otras disciplinas como el boxeo, el voleibol, el atletismo, el basquetbol, no tiene comparación. Y es una realidad sustentada histórica y culturalmente.

Salvo Estados Unidos, país donde nació el beisbol, éste se posesionó entre los cubanos de forma organizada, en la segunda mitad del siglo XIX. De hecho, la liga profesional fue fundada en 1876, primero que la Liga Americana, que ya es mucho decir.

En 1968, cuando se hizo un censo en las grandes ligas de peloteros no nacidos en Estados Unidos que hubiesen actuado en la gran carpa desde su creación, Cuba con 114 solo era superada por los 117 de Canadá. Al menos en Latinoamérica, seguía Puerto Rico con 31, Dominicana con 19, México con 18, Panamá con 16 y Venezuela con 15.

Hay otras razones más cercanas en el tiempo para imaginar el desasosiego que debe acompañar aún a los cubanos.

El Comité Olímpico Internacional excluyó al beisbol de las Olimpíadas de 2012 en Londres y 2016 en Río de Janeiro, pero Cuba ganó el Oro en 1992 en Barcelona, en 1996 en Atlanta y en 2004 en Atenas, mientras terminó con Plata en Sidney 2000 y en Seúl 2008.

Sin embargo, hay otros motivos tal vez más objetivos para hallar una explicación a lo ocurrido en la eliminatoria olímpica a principios de mes, donde Cuba solo pudo conseguir un triunfo en su grupo ante Colombia, entretanto era vencida por Venezuela y Canadá.

Desde un principio, a primera vista las cosas eran un cúmulo de dificultades inesperadas. Estados Unidos tardó más de lo normal en otorgar la visa de entrada.

Al llegar, el infielder César Prieto, el jugador con más proyección, abandonó la delegación, y la nómina estaba encabezada por los toleteros Alfredo Despaigne y Frederich Cepeda.

Muestra de cómo la selección mostraba cierto estancamiento, más allá de si Despaigne integró el equipo en los juegos de 2004 y 2008, y Cepeda igualmente en 2008.

Y es probable que, el por qué más certero de la debacle, se halle en la situación económica que afecta a Cuba, lo que ha obligado al estado a recortar el presupuesto designado al deporte en beneficio de otros sectores como salud y educación.

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