Tripleplay | Davalillo y Tovar, Tovar y Davalillo

Davalillo y Tovar
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La columna del pasado lunes la dedicamos a Babe Ruth y Lou Gehrig, quizás la dupla de poder más emblemática en la crónica centenaria de las grandes ligas. No ha sido la única, pero sí la más prolongada en el tiempo, como queda demostrado con sus treinta y cuatro campañas entre 1925 y 1934 coleccionando jonrones y carreras empujadas con los Yanquis de Nueva York.

En la Liga Venezolana de Beisbol Profesional también hubo un dúo ofensivo como lo fueron Ruth y Gehrig, igual de prolongados en el tiempo, aunque con otra característica ofensiva. La de Víctor Davalillo y César Tovar.

No tenían el recurso del cuadrangular, pero sí habilidad para acumular promedios en bateo más allá de los .300 puntos, velocidad entre las almohadillas, y una visión del juego que les permitía entenderse. A tal punto, que cuenta la leyenda, que no necesitaban las habituales señas para hacer lo que tenían que hacer. Bastaba con intercambiar miradas.

Tovar se unió a los Leones del Caracas en el campeonato 59-60 con quienes Davalillo estaba desde el torneo 57-58. A partir de ese instante, estuvieron juntos en los Leones en las siguientes dieciséis temporadas. Un lapso en que el equipo conquistó cinco coronas, en buena medida por el desempeño de la dupla. Los números así lo evidencian.

Un bateador zurdo, Davalillo coleccionó en ese período cuatro títulos de bateo y en siete oportunidades fue el número uno en esa categoría dentro del conjunto. Siete veces fue el primero en imparables y en siete más el primero en triples. Su pasantía por los Leones arrojó un promedio vitalicio de .340, 1027 imparables y 147 dobles, Aún hoy, vigentes para la franquicia.

Tovar ocupaba el primer turno de la alineación seguido de Davalillo, y así aparecieron en cinco de los juegos inaugurales de la temporada, celebrados entre las campañas 61-62 y 74-75. ¿Y cuál fue el aporte de Tovar en todo ese tiempo? En siete oportunidades conectó por encima de los.300 puntos y en una comandó a los Leones en ese departamento. En cuatro fue el número uno en carreras anotadas, en tres en imparables, en cuatro en tubeyes, en una en triples y en cuatro más en bases robadas.

Es líder vitalicio del conjunto con 805 juegos, 491 anotadas y 122 robos. Sus 938 imparables, sus 146 dobles y sus 119 robos, solo son aventajados por Davalillo.

Con ellos, Caracas fue campeón de la liga en las temporadas, 61-62, 63-64, 66-67, 67-68 y 72-73.

Esta historia finalizó antes de arrancar el campeonato 76-77, cuando ambos fueron cambiados a los Tigres de Aragua por el infielder Ángel Vargas. Una nueva generación tocaba la puerta. El jardinero Antonio Armas y el cátcher Baudilio Díaz.

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