Tripleplay | Las incertidumbres de Rodríguez y Ortiz

Tripleplay Las incertidumbres de Rodríguez y Ortiz

La misma pregunta que nos hicimos con Barry Bonds y Roger Clemens, nos la hacemos en esta oportunidad con Alex Rodríguez y David Ortiz. Al contrario de Bonds y de Clemens, que están ante su última oportunidad de ingresar al Salón de la Fama, Rodríguez y Ortiz se hallan frente a su primera ocasión. Dos personajes, que por lo hecho en sus carreras en la gran carpa, no deben ser pocos los que estiman que deberían obtener desde ya la inmortalidad sin asomo de dudas.

No obstante, lo mismo se pensó de Bonds y Clemens, y diez años más tarde aún están entre los aspirantes. Las dudas sobre Rodríguez parten de su supuesto uso de sustancias prohibidas para mejorar el rendimiento en el terreno de juego. La incertidumbre alrededor de Ortiz, parte de los peros que históricamente han acompañado al Bateador Designado en cuanto a su condición de pelotero de medio tiempo que no merecería semejante reconocimiento.

Los miembros de la Asociación de Periodistas de Beisbol de Estados Unidos, tendrán que luchar con los prejuicios de Rodríguez, quien entre 1994 y 2016 conectó 696 jonrones, la cuarta cantidad más encumbrada de todos los tiempos. Cinco veces fue líder en vuelacercas, en catorce campañas remolcó más de un centenar de carreras, en tres oportunidades fue el “Más Valioso” de la Liga Americana, y en otras catorce fue seleccionado al Juego de Estrellas con los uniformes de los Marineros de Seattle, los Rangers de Texas y los Yanquis de Nueva York. Es uno de los cinco toleteros con más de dos mil anotaciones remolcadas y coleccionó 3115 imparables. Habría que tener pruebas contundentes para poner en duda la autenticidad de su actuación.

La certidumbre sobre la originalidad del desempeño de Ortiz es más sutil. Desde que la regla del Bateador Designado fue impuesta en las mayores en 1973, no fueron escasos los que elevaron su voz de protesta. Argumentaron, que al no tener que cumplir defensivamente en el campo, disfrutarían de una ventaja importante sobre el resto a la hora de colocar cifras destacadas por no sufrir del gasto físico habitual. Entre 1997 y 2016, el toletero dominicano participó en 2408 juegos y consumió 8620 visitas al plato.

De esos encuentros, 2028 fueron como designado, mientras sumó un total de 541 cuadrangulares.

Sin el bateador designado, quiza Ortiz no hubiese tenido la oportunidad de actuar con la regularidad con que lo hizo en los Mellizos de Minnesota y los Medias Rojas de Boston, pero también es cierto que no se puede comprobar. Y aquí vamos a unirnos a algunos de los colegas votantes con un argumento expuesto a favor de Ortiz. El toletero, qué culpa tiene de que exista esa regla.


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