Tripleplay | Se acerca el Salón de la Fama

El poder del Bambino revolucionó el deporte. Foto: AP

Esta semana la dedicaremos al Salón de la Fama, en vísperas de la elección cuyos resultados oficiales se conocerán en las semanas iniciales del mes de enero. ¿Habrá nuevos inmortales? ¿Nadie ganará en esta oportunidad la inmortalidad que tantos ambicionan, llámese peloteros, periodistas o aficionados del beisbol de las grandes ligas?

La idea del Salón de la Fama en 1936 fue de Ford Frick, un periodista que más adelante sería Comisionado del Beisbol de las Mayores. El ideario de Frick ha sido imitado por otros deportes profesionales en Estados Unidos, e incluso en aquellos países como Cuba, México, Dominicana, Puerto Rico y Venezuela, naciones en el área del Caribe donde el beisbol goza de una considerable aceptación. Sin embargo, es el de las ligas mayores el recinto que goza de más jerarquía gracias al nivel competitivo del beisbol estadounidense, lugar donde surgió a finales del siglo XIX.

El templo fue instalado en el pequeño pueblo de Cooperstown en la ciudad de Nueva York en 1939, aunque la primera elección tuvo lugar en 1936, y sus puertas fueron abiertas para dar paso a los primeros inmortales, el pitcher Walter Johnson, el toletero Ty Cobb, el lanzador Christy Mathewson, el jonronero Babe Ruth, y el campocorto Honus Wagner.

Aparte de los peloteros, el recinto incluye una elección para managers, escritores, árbitros, dueños y ejecutivos de equipos, que hayan desempeñado un papel significativo en el desarrollo y la preservación del beisbol de las ligas mayores.

Dada la influencia ejercida por Frick desde su condición de periodista, la escogencia anual está en manos de la Asociación de Cronistas de Beisbol de Estados Unidos.

¿Quiénes son los potenciales elegidos? El candidato debe haber estado en acción durante un mínimo de diez temporadas completas en la gran carpa, y contar con cinco años de retiro ininterrumpido. Obviamente, con un notable desempeño valorado por sus estadísticas, que al final será evaluado por los cronistas electores.

Deberá recibir al menos el 75% de los votos disponibles, y podrá estar en el listado de candidatos por diez escogencias, siempre y cuando logre al menos del 5 % de la votación. De no alcanzar la inmortalidad en ese lapso, más adelante su caso podrá ser revisado por el Comité de Veteranos, siguiendo otras condiciones.

Desde entonces, el Salón de la Fama ha visto cambios en su ideario original, siendo quizás el más notable, la aceptación en su seno de los peloteros de las Ligas Negras, que hasta 1947 ni siquiera fueron aceptados en las grandes ligas. Veto roto con el arribo ese año a la gran carpa de Jackie Robinson con los Dodgers de Brooklyn.

El primer jugador llevado a Cooperstown por su desempeño en las Ligas Negras fue el pitcher Leroy Satchel Paige en 1971. Hoy, incluidos solo peloteros y managers, 283 inmortales conviven en el Salón de la Fama.

Jeter, Walker y Simmons en la última elección

El shortstop Derek Jeter, el outfielder Larry Walker y el cátcher Ted Simmons, acompañados del ejecutivo y abogado Marvin Miller, fueron los últimos en ingresar a Cooperstown en la escogencia anterior.

En esta oportunidad hay veinticinco aspirantes, entre los cuales se encuentran once candidatos cuyos nombres aparecen por primera oportunidad en el listado.

No es frecuente, pero ha ocurrido. Las elecciones de 1996 y 2013, fueron las últimas en que no hubo elegidos entre el grupo de candidatos con carreras en las mayores con las exigencias habituales.

Por ejemplo en 1996, no pasaron los pitchers Phil Niekro y Don Sutton, y el toletero cubano Tany Pérez. Después, los tres ingresaron al santuario. ¿Se repetirá la historia en 2021?

EN TIPS

Mariano con todos los votos. El lanzador panameño Mariano Rivera es el único elegido con el 100 % de los votos disponibles. Ocurrió en 2019 y Rivera obtuvo 425 votos. Entre 1995 y 2013, siempre con los Yanquis de Nueva York, el derecho salvó 652 juegos y finalizó 952, cifras máximas en la historia de las ligas mayores.

Aparicio, el único venezolano. Luis Aparicio es por ahora el único venezolano con una insignia en el Salón de la Fama. Ingresó en la escogencia de 1984, después de encabezar la selección con 341 votos, el 84.6 % de la votación. El torpedero jugó entre 1956 y 1973 con los Medias Blancas.

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