Tripleplay | Todavía se cuenta y no se cree

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Me la paso rogando por presenciar una exhibición de pitcheo como aquella. Aún cuesta creer que haya ocurrido. En las memorias de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional, no hay otra demostración similar. Bueno, eso creo. Me refiero a la hazaña del pitcher cubano Diego Seguí en la serie final de la campaña 62-63, cuando derrotó dos veces al Caracas con trabajos completos en menos de 24 horas, para darle el título a los Industriales del Valencia.

“No fue una decisión del manager Bob Hoffman, fue una decisión mía”, contaba siempre Seguí. “El ganador disputaría la final del campeonato 62-63 con el Rapiños. “Además, no me llevaba bien con Hoffman, Pero era el manager, y como tal, lo respetaba”.

Luego de los cuatro primeros encuentros, el Caracas estaba en ventaja 3 a 1. Así se pautó una doble cartelera a celebrarse en el estadio José Bernardo Pérez de Valencia, Seguí abrió el primero por los Industriales y derrotó a los Leones 5 a 1. El Valencia también ganó el segundo detrás de los lanzamientos de George Brunet, provocando el séptimo y decisivo encuentro al día siguiente en el Universitario de Caracas.

“No podíamos llegar a ese punto y no hacer el máximo esfuerzo para ganar el campeonato”, continuaba su relato el pitcher derecho, entonces con 25 años de edad. “¿Y si no era yo, quién más podía lanzar? El otro que podía abrir el juego era Marcelino Sánchez, pero el Caracas lo había bateado. Llegamos a Caracas a las 10 de la mañana. Comenzaron con su alineación de lujo: César Tovar, Víctor Davalillo, Mateo y Jesús Alou, Dave Roberts, Dave Ricketts, Domingo Carrasquel y Pompeyo Davalillo. Tengo una memoria de elefante, pero aún así, nunca olvidaría sus nombres completos”.

“Empecé mi juego con recta, curva y slider”, precisa Seguí, “Entonces me puse de acuerdo con Bill Bryant para empezar a utilizar el forkball. Ya saben, la bola de tenedor. ¡Ave María! Bam, bam con toda esa gente. Hasta el quinto inning solo Roberts me había dado un hit y yo le había conectado un jonrón a Jim Constable en el sexto para poner la pizarra 5 a 0. Así quedó, pero en el noveno con dos outs, Roberts me dio otro sencillo y el catcher de ellos, Ricketts dio otro. Pero ponché a Carrasquel para terminar el juego”.

Entre el miércoles 31 de enero y el jueves primero de febrero, Seguí ganó dos juegos,. En 18 actos, abanicó a 12 bateadores, espació 14 hits, aceptó una carrera limpia y regaló dos boletos.

“Todavía miro hacia atrás y me pregunto, cómo fue posible que lanzara esos dos juegos consecutivos. Fue una locura lo que hice, pero en ese momento lo que me importaba era el Valencia y no Diego Seguí”.

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