viernes, mayo 17, 2024
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TriplePlay | Una hazaña singular

Si algo estará descartado de plano esta temporada, será la posibilidad de contemplar a un pitcher ganar 20 juegos. La reducción del calendario regular de 162 a 60 encuentros, y la ya costumbre establecida de rotaciones con cinco abridores, reducen a 0 esa probabilidad. La campaña pasada, el único en sumar la prestigiosa cifra fue Justin Verlander, el as de los Astros de Houston. Para ganar 21 encuentros, el derecho necesitó de 34 aperturas. Ni qué imaginar a un conjunto con cuatro lanzadores con veinte éxitos cada uno, y ya verán a qué se debe este disparate de parte nuestra.

Este año se cumple un siglo de uno de los logros más descollantes en la historia de las mayores: un equipo con cuatro de sus pitchers con al menos 20 victorias. En 1920 con los Medias Blancas de Chicago, Red Faber sumó 23 triunfos, Lefty Williams 22, Eddie Cicotte 21 y Dickie Kerr 21. Lo paradójico fue, que los Medias Blancas concluyeron en el segundo lugar de la Liga Americana detrás de los Indios de Cleveland. El Chicago cerró con 96 ganados y 58 perdidos, y apenas un desafío los separó de los Indios. Un total de 10 pitchers empleó el manager Kid Gleason durante toda la campaña, y el máximo ganador con la excepción del cuarteto estelar, fue Roy Wilkinson con 7 encuentros.

 Otro hecho trascendental, es que esa fue la última temporada de su carrera para Cicotte y para Williams, expulsados por siempre de las mayores  junto a otros seis compañeros, acusados de “vender” a los apostadores la Serie Mundial de 1919, que Chicago perdió en ocho encuentros, 5 a 3, ante los Rojos de Cincinnati. En la Serie Mundial, Cicotte abrió y perdió el primero y el cuarto partido, y abrió y ganó el séptimo. Williams fue el abridor y el perdedor del segundo, el tercero y el octavo. A simple vista, se trató de presentaciones dentro de la lógica del juego. Cicotte tuvo una efectividad de 2.91 en 21 innings y dos tercios, y Williams de 6.61 en 16 actos.

Esta historia que un siglo después parece extraída de una novela de ficción, aunque ustedes no lo crean, se repitió una vez más, y de ella los pondremos al tanto en la parte final del artículo de hoy. Entretanto, frente a las imposibilidades de admirar en 2020 a un lanzador con al menos 20 triunfos, necesariamente tendremos que ajustar las expectativas a la nueva realidad. Es probable que un abridor no consiga completar más de doce presentaciones. ¿Cuál sería el mínimo número de victorias que lo llevaría a pasar a la posteridad como el pitcher élite de la campaña, y competir por el premio “Cy Young” como el mejor lanzador de la liga? ¿7, 8, 9 victorias? O tal vez, surja quien gane sus doce presentaciones. El beisbol suele ofrecer sorpresas para las que no estamos preparados sus fieles seguidores.

Los Orioles de 1971

Ha pasado casi un siglo, y no podía ser de otra manera. Asombra tanto como el logro de los Medias Blancas en 1920, que en 1971 para los Orioles de Baltimore, cerraran la campaña con al menos 20 triunfos, Dave McNally con 21, Jim Palmer con 20, Pat Dobson con 20 y el cubano Miguel Cuéllar con 20. Al contrario de los Medias Blancas, esta versión de los Orioles, sí ganó el título. Primero dominaron la División Este de la Americana con balance de 101-57 y 10 juegos por encima de los Tigres de Detroit, para después atrapar la corona del circuito, al barrer en tres encuentros a los Atléticos de Oakland en la Serie de Campeonato.

Sin embargo, en la Serie Mundial frente a los Piratas de Pittsbugh, no hubo manera de confirmar su favoritismo promocionado especialmente por los cuatro abridores. Con su bate y su guante, el puertorriqueño Roberto Clemente se encargó de derrumbar las predicciones de los entendidos. Pittsburgh derrotó a Baltimore en siete combates.

TIPS

Luego de 1919, los Medias Blancas no volverían a ganar la corona de la Americana hasta 1959. No por la profundidad de sus abridores, que solo contaron con las 22 victorias de Early Wynn, como por los robos  y la defensa de Luis Aparicio en el campocorto.

Para los Orioles de Baltimore, la campaña de 1971 con sus cuatro ganadores de 20 juegos cada uno, representó el fin de un dominio ejercido en la Americana a partir de sus lanzadores abridores. Habían ganado en 1969 y 1970 con registros de 109-53 y 108-54 con la dirección de Earl Weaver.

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