miércoles, agosto 17, 2022
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Miguel Cabrera, una historia maravillosa

El niño de La Pedrera se convierte en leyenda de la Grandes Ligas del Beisbol. Así ha sido la carrera de Miguel Cabrera

Desde su llegada al máximo nivel de la pelota en los Estados Unidos, Miguel Cabrera, el muchacho de La Pedrera, estaba destinado a grandes cosas, pero como todo tiene un comienzo, así también Miguel lo tuvo. Quien hoy pertenece al club de los 3.000 hits en las Grandes Ligas y en su vitrina de premios yace una Triple Corona de Bateo, ya de niño era un portento. Esta es la historia.

Miguel Cabrera y su familia

Nacido en Maracay, el 18 de abril de 1983, José Miguel Cabrera Torres vislumbraba ser un muchacho con buenas cualidades para el deporte. Incluso, apoyado por sus padres comenzó a mostrar interés por el voleibol y desde siempre por el beisbol.

“Miguel era de esos muchachos que al salir del colegio se iba directo al campo a jugar con sus amigos”, recordó una vez su padre, José Miguel Cabrera. “Su amor por el beisbol lo tuvo desde siempre”, acota el progenitor de este futuro miembro del Salón de la Fama.

Miguel Cabrera de niño
Fildeando en La Cabrera, en pequeño gran Miguel

Su madre, doña Gregoria Torres fue un pilar fundamental en la infancia de Miguel. Al formar parte de la selección femenina de softbol y de varios combinados estatales de Carabobo, Aragua y Lara, ‘Goya’, como la llaman sus allegados, encaminó a Miggy en el mundo de la pelota.

Aquel muchachito que en su infancia corrió por el terreno del estadio David Torres, ubicado en el sector de La Pedrera en Maracay, estado Aragua, en busca de su máximo sueño en el beisbol, también fue guiado por su tío materno, David Torres, quien sirvió de mentor en esos primeros pasos en la Ciudad Jardín en donde también doña Goya lo motivaba diciendo que ella bateaba más que él.

Miguel Cabrera en infantil
Pelotero desde niño, Miggy siempre destacó.

“Antes sí, a cada momento se lo decía, que yo bateaba más que él, que yo era mejor que él, cosas así”, resaltó la madre de Miguel a la MLB. “Pero uno lo hace más que todo para motivarlo, pues, y a él le gusta eso, él se alegra. Cuando uno le habla así, él saca su sonrisa, se alegra. A él le gustan esas cosas”.

Ese amor por la pelota llegó desde su madre Gregoria, quien tuvo que dar un paso al costado en su camino como jugadora de softbol para dedicarse a Miguel y a su hija Ruth. “Me dije: ‘O juego yo, o juega él’”, rememoró la señora Torres a MLB.com. “Lo hice para dedicarme más a él. Ya tenía siete años y la niña ya tenía tres”.

Ya con 14 años en la familia Cabrera Torres existía el deseo de que Miguel jugara “pelota” y por ello su tío David, terminó de prepararlo antes de mostrarse a los cazatalentos, quienes en su momento abarrotaron La Pedrera, el barrio donde creció Miguel, con el fin de llevarse ese pez gordo.

Sin embargo, la muerte del hermano de doña Goya interrumpió ese camino, así que Miguelito fue inscrito por sus padres en una escuela de beisbol en Cagua, cerca de Maracay, para continuar con la tarea, sin dejar a un lado los estudios y que se graduara de bachiller.

Junto a sus padres, como pilares fundamentales en su periplo para convertirse en pelotero profesional, muy de cerca los seguía Germán Robles, quien para ese entonces trabajaba como scout de los Marlins de Florida.

Los scouts tras Miguel Cabrera

Sin agentes ni representantes, Miguel Cabrera, con 14 años de edad ya mostraba un potencial por encima del resto. Su alta estatura y la contundencia de sus batazos hablaban por sí solos, por lo que llamó la atención de varios scouts, entre ellos Germán Robles, Yosman Robles y Miguel Ángel García, este último encargado de firmarlo con los Marlins de Miami.

“Fueron dos años de relación con Miguel”, nos recordó Miguel Ángel García. “Sus padres me abrieron las puertas de su casa y en realidad construimos una amistad sincera. Siempre conversaba mucho con ‘Goya’. Las cosas se fueron dando poco a poco, pero lo más interesante de todo es que nunca me enseñaron interés por el dinero. Ellos solo querían que Miguel firmara con un equipo que lo hiciese sentir cómodo”, destacó el ahora director de Scouts en Latinoamérica para Tigres de Detroit.

Esos días previos al 2 de julio de 1999 —fecha en que firmó Cabrera— se movieron mucho en torno al maracayero. Pues con 16 años estaba próximo a convertirse en el venezolano con el bono más alto para aquel entonces.

“Hubo demasiada competencia por Miguel Cabrera”, destacó Miguel Ángel García, pues otro de los equipos que había mostrado serio interés por el venezolano fueron los Medias Rojas de Boston.

“El día en que lo firmamos estábamos en Cagua y momentos después de que ellos me dijeran que ese día terminaría todo, le regalé una camisa de Bobby Bonilla a Miguel. Cuando llegó el scout de Boston con el americano que lo firmaría, el propio Cabrera abrió la puerta vestido con la camisa de los Marlins con Bonilla en la espalda. Ahí se acabó la pelea”, enfatizó García.

Con un bono de $1,8 millones, Miguel Cabrera se convertía en el venezolano mejor pagado en una firma internacional, además de ser considerado uno prospecto a futuro en la organización de Florida.

Miguel Cabrera en las Menores

Con tan solo 17 años, Miguel Cabrera había emprendido vuelo hacia los Estados Unidos para comenzar su periplo como pelotero profesional. En esa primera experiencia entre la New York Pensilvania League y la Liga de la Costa del Golfo, el aragüeño apenas disputó 69 juegos en los que dejó promedio de .259 y tan solo conectó par de jonrones.

Luego, entre 2001 y 2003 transitó por tres diferentes sucursales entre Clase A y AA; suficiente para ganarse la atención de los directivos de Marlins de Miami y el 20 de junio de 2003 hacer su estreno en las Mayores.

Miguel Cabrera en las menores
Miggy jugando para el equipo de ligas menores Kane County Cougars de Ginebra, Illinois.

“Sabíamos de su talento excepcional y de lo que podía aportar para la organización, así que decidimos firmarlo”, comentó el entonces Gerente General de los Marlins en ese 2003, Dave Dombrowski.

Solo cuatro años había necesitado el venezolano para recibir el gran llamado y más nunca regresar a las filiales menores.

Su primer hit en las Mayores vino cargado de éxito y vaticinaba una gran carrera en el mejor beisbol del mundo. Ante el lanzador Al Levine de los Devil Rays de Tampa Bay, el joven Miguel Cabrera, con su número 20 en la espalda, se vistió de héroe en la undécima entrada de aquel viernes 20 de junio del 2003. Con la pizarra 1-1, y su compañero Álex González en la segunda almohadilla, el novato descargó cuadrangular por todo el centro del Pro Player Stadium para darle la victoria a los Marlins 3-1.

La emoción de vivir su primer año en las Grandes Ligas tenía que terminar con broche de oro y para sorpresa de muchos, el equipo de los Marlins avanzó a la Serie Mundial de ese año para medirse a los poderosos Yanquis de Nueva York.

Miguel Cabrera con los Marlins
Durante las prácticas en el ProPlayer Stadium en Miami, el 9 de octubre de 2003, previo a un juego con los Cachorros de Chicago (AP Photo/Alan Diaz)

En aquel Clásico de Otoño, Miguel Cabrera promedió para .167 de average con tan solo cuatro hits, pero uno de ellos ha sido uno de los jonrones más épicos que dio este slugger en ese primer año de acción en la MLB.

Ante Rogers Clemens, con seis premios Cy Young a cuestas y con 40 años, duplicándole la edad al venezolano, Cabrera se impuso en aquel turno en el propio primer inning del cuarto juego de la Serie Mundial, el 22 de octubre de ese año.

En cuenta de 2-2, Cabrera le sacó siete envíos al ‘Cohete’ y así ganar la batalla con cuadrangular al jardín derecho del estadio de los Marlins en la ciudad de Miami.

“Al recordar aquel turno del joven Miguel, puedo decir que fue un gran turno. Especialmente por cómo trabajó los lanzamientos que le hice, para dar el jonrón”, resaltó el propio Clemens a El Extrabase.

Aquella hazaña era solo el principio de grandes momentos que viviría Miguel con la camiseta de los Marlins con quienes jugó hasta 2007 y con ellos asistió a cinco Juegos de Estrellas, ganó dos Bates de Plata y terminó quinto en par de ocasiones en las votaciones al Más Valioso de 2005 y 2006.

Miggy llega a Detroit

El 4 de diciembre de 2007 quedará para el recuerdo como el último día de Miguel Cabrera como miembro de los Marlins de Florida. Ahora comenzaba una nueva etapa para el venezolano con los Tigres de Detroit. Junto con el lanzador Dontrelle Willis había pasado a los bengalíes por seis jugadores, cinco de ellos con experiencia en las Mayores.

Su arribo a las filas de Detroit estuvo de la mano de Dave Dombrowski, aquel gerente de Florida en el año de la firma del venezolano con la organización.

Miguel Cabrera triunfante con Detroit
Miguel celebrando con su equipo el triunfo sobre los Atéticos en el juego 5 de la serie divisional, el 10 de octubre de 2013. (AP Photo/Jeff Chiu)

“Fuimos muy afortunados”, destacó el ejecutivo en una entrevista con El Extrabase. “Los Marlins le hicieron saber al mundo del beisbol que lo cambiarían por no tener dinero para firmarlo a largo plazo. Nosotros teníamos limitaciones con el presupuesto, pero Mike Ilitch, dueño de los Tigres para ese momento preguntó sí teníamos interés en Miguel Cabrera.

Al parecer, algo sucedió con el cambio de Miguel a Anaheim y en los Winter Meetings la gerencia de Florida nos llamó para darnos los nombres que querían y así fue. No podíamos dejar que se cayera ese cambio”, agregó el hoy Presidente de Operaciones de Filis de Filadelfia.

Los primeros años de Miguel Cabrera en Detroit transcurrieron sin problemas. Sin embargo, fue en la temporada 2011 que el ahora miembro de los Tigres tuvo un trago amargo.

En febrero de ese año fue arrestado por manejar en estado de ebriedad y multado, por lo que tuvo presentarse ante los medios de la ciudad y dejar claro que su único objetivo era recuperarse y enfocarse en su carrera.

“Miguel era una buena persona y con gran corazón. Amaba el juego y le gustaba trabajar,

Dave Dombrowski

“Miguel era una buena persona y con gran corazón. Amaba el juego y le gustaba trabajar, además trataba muy bien a los niños, solo que necesitaba un guía y eso fue lo que hicimos, darle amor fuerte, como ese que le damos a nuestros hijos. Solo necesitaba un poco de ayuda”, aclaró Dombowski.

Para Miguel aquel fue solo un capítulo turbio en su brillante carrera. Para fortuna del venezolano pudo salir airoso y convertirse en el epicentro informativo en los años siguientes.

El año 2012 será recordado como el mejor momento de Cabrera en su trayectoria en las Grandes Ligas. Con nueve años de servicio, el venezolano terminó por todo lo alto su temporada regular. Aquellos 44 jonrones, 139 impulsadas y .330 de promedio fueron la bicoca de la mayor gesta lograda por este maracayero de entonces 29 años de edad.

Miguel Cabrera, el más valioso
Miguel Cabrera, el más valioso.

Desde 1967 ningún bateador había podido lograr lo que el venezolano alcanzó en la Liga Americana, al convertirse en el primer Latino en ganar una Triple Corona de Bateo, primero desde Carl Yastrzemski de Medias Rojas de Boston.

Este premio le valió su primer galardón al Jugador Más Valioso, luego de vencer a Mike Trout en la votación del Joven Circuito. Estatuilla que repetiría en 2013, al cerrar el año con .348 de average, otra vez 44 jonrones y 137 carreras remolcadas.

En 15 años con esta organización de Detroit, Cabrera se ha encargado de hacerse sentir en el mundo del beisbol. Con los felinos ha logrado un gran número de premios individuales, entre ellos ocho asistencias al Juego de Estrellas, cinco Bates de Plata, dos MVP y la Triple Corona.

Miguel Cabera y sus $400 millones

Desde que Miguel Cabrera llegó a Tigres de Detroit se vislumbraba como una institución dentro del equipo del Centro de la Liga Americana. Más allá de su productividad dentro del campo, que lo enaltecían como uno de los bateadores más peligrosos del juego, el criollo también se llenó los bolsillos gracias a su trabajo.

En 2008, inmediatamente después de su llegada al equipo, la gerencia de Detroit le ofreció una extensión por ocho años y $152,3 millones; contrato que no rechazó el aragüeño y se convertía en uno de los jugadores mejor pagados en la MLB.

Con una ganancia de 20 millones de dólares por año entre 2010 y 2015, Miguel Cabrera era el centro de atención de Tigres; sin embargo, lo mejor estaba por venir, pues en 2016, al finalizar ese primer mega contrato, la gerencia de Detroit dio el golpe sobre la mesa al ofrecerle la suma de $248 millones por los ocho años siguientes en su carrera, los cuales terminarán el próximo 2023 y aún le quedan dos años de opción del club valorado cada uno en 30 millones de dólares.

Estos dos contratos, representaron en Miguel Cabrera un gran aliciente económico para él y el resto de su familia, pues desde que llegó a Detroit en 2007 ha ganado nada más y nada menos que 400 millones de dólares, sin contar bonificaciones, regalías o sumas por publicidad.

Miggy, de La Pedrera a los 3.000 hits

Solamente el destino sabía lo que le deparaba a aquel muchacho que el 2 de julio de 1999 firmaba al profesional y que hace 19 años hizo su estreno en las Mayores.

El pasado 22 de agosto de 2021, en el Roger Centre de Toronto y ante el lanzador Steven Matz, el criollo se convirtió en el 28° pelotero en la historia en arribar a 500 cuadrangulares en las Mayores.

Miguel Cabrera, el afiche

Un batazo hacia el jardín derecho, propio de Miguel Cabrera, significaba la gloria para el venezolano, pues se unía a un selecto club en la MLB. No contento con la hazaña, su próximo objetivo fueron los tres mil imparables en su carrera; gesta que logró el pasado 23 abril en su propia casa, el Comerica Park de Detroit, ante los envíos del venezolano Antonio Senzatela de Rockies de Colorado.

En su primer turno de aquella tarde, Cabrera conectó un lanzamiento que terminó en los predios del jardín derecho. En ese momento, y con ‘Goya’, su madre, su pilar al inicio de su amor por el beisbol, de testigo, al igual que otros miles de aficionados, Miguel alcanzaba la gloria en el beisbol.

La Miggy Foundation

Desde 2007, cuando Miguel Cabrera pisó por primera vez la ciudad de Detroit, el venezolano, junto con su esposa Rosangel y familia se han encargado de brindarle lo mejor a la comunidad del estado de Michigan, pues bajo el lema “Trabaja fuerte, sueña en grande y ayuda a los demás”, ‘Miggy’ ha regalado innumerables sonrisas tanto en los Estados Unidos como en su natal, Venezuela.

Miguel Cabrera con la familia
Miguel Cabrera con su hijo en el Derby de Jonrones en Kansas City el 9 de julio de 2012 (Reuters/Jeff Haynes)

Cabrera junto con su fundación se ha encargado de repartir implementos deportivos a los más jóvenes a través de sus diversos programas de la Miggy Foundation y que en varias ocasiones ha sido nominado al premio Roberto Clemente, por su carácter admirable y ayuda a la comunidad. No cabe duda que lo hecho por Miguel Cabrera en todos estos años lo llevan en una senda apaciguada hacia Cooperstown, sino que también sus acciones fuera del diamante lo elevan como una leyenda para las próximas generaciones.

2 COMENTARIOS

  1. Un venezolano ejemplar que debe ser homenajeado en vida aquí en Venezuela con por ejemplo . Nombrar un gran stadiun cun su Nombre y un torneo de la liga venezolana en su honor entre muchos otras cosas

  2. Dios te bendiga y cuide eres un gran ejemplo para los chamos humilde y lo mejor que eres venezolano grande miguel felicidades arriba venezuela

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