viernes, abril 12, 2024
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Miguel se consagró e hizo idilio en Detroit

Su carrera en la "Ciudad Motor" le dio todo su éxito como bateador y lo llevó a la realeza

Cuatro de diciembre de 2007, los Marlins de Florida cambiaron a Miguel Cabrera a los Tigres de Detroit, empezando uno de los idilios más icónicos en todo el beisbol de Grandes Ligas. Sus mejores momentos deportivos los vivió en Detroit; su consagración como bateador, y eso la ciudad lo ha sabido reconocer, apreciar, admirar y adorar.

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Todo comenzó en 2008, Miguel junto a otras figuras criollas como Carlos Guillén y Magglio Ordóñez empezaron a remar el barco del conjunto felino. Ya era propicio llamar a Miguel el “Tigre Mayor”, dada la coincidencia de pertenecer a los Tigres de Aragua en Venezuela y a los Tigres de Detroit en Estados Unidos.

La temporada no terminó nada bien para esos Tigres, últimos en el centro de la Liga Americana y con récord de 74-88 bajo la conducción de Jim Leyland; mánager vital en la carrera del maracayero, brindándole todo su apoyo y consejo cuando atravesó problemas personales, así como lo hizo el Gerente General Dave Dombrowski, que coincidió con él tanto con los Marlins como con la escuadra de la “Ciudad Motor”.

Llegó su primer liderato

Ese año “Miggy” vio acción en 160 juegos, bateó .292 (de 616-180) con 111 carreras anotadas y 127 impulsadas (la mayor cantidad hasta ese momento en su carrera). Se adueñó de un liderato de jonrones por primera vez en su carrera, al despachar 37 estacazos y encabezó también al nuevo circuito en bases alcanzadas (331).

Cabrera bateó sobre .300 por primera vez con el uniforme de Detroit en 2009 (.324), iniciando así una cadena de ocho temporadas consecutivas promediando más de .300, que sumadas a las cuatro que tuvo con los Marlins hacen un total de 11, que lo convierten en el único toletero desde 2001 con esa cantidad de campañas montado en el potro de los .300.

Reclamó su lugar en la élite

El éxito para “Miguelito” no hizo más que subir, en 2010 lideró todo el beisbol en remolcadas (126), OPS+ (178) y la Liga Americana en OBP (.420), Su temporada fue tan buena que terminó segundo en la votación al premio MVP, solo detrás de Josh Hamilton, que fue el campeón bate del nuevo circuito ese año.

Posteriormente, llegó el primero de los cuatro títulos de bateo para el venezolano, en 2011 al batear .344, en 2012 al registrar .330, en 2013 (.348) y finalmente 2015, donde concentró .338.

Hay que hacer en énfasis por supuesto en 2012, donde alcanzó el olimpo de los bateadores al ganar la primera triple corona de bateo en 45 años, al comandar al nuevo circuito en average, cuadrangulares (44) y carreras producidas (139). Un logro que en ese momento solo un bateador de la talla de Miguel Cabrera podía alcanzar, dado el calibre que tenía para disparar todo tipo de conexiones e impulsar todo lo que se encontraba por los senderos. Para colmó también llegó a 200 hits (205).

Ese año encabezó también el circuito en Slugging (.606), OPS (.999; L.A./L.N.) y bases alcanzadas (327; L.A./L.N.). Por supuesto se alzó con el premio a Jugador Más Valioso, el primero de sus dos ganados de manera consecutiva, pues si parecía improbable tener una zafra mejor la de la triple corona, Miguel lo hizo; no solo lideró las Mayores en 2013 en promedio, sino que lo hizo en OBP (.442), Slugging (.638) y OPS (1.078).

Conectó nuevamente 44 vuelacercas y remolcó a 137 compañeros. Solo Chris Davis se interpuso en los departamentos de jonrones y remolques (53 y 138), evitando que el ‘Tigre Mayor’ repitiera como triple coronado.

Se aceraba a la realeza

Al siguiente año comandó la Liga Americana en dobles (52) y tras su último titulo de bateo en 2015, tuvo una temporada más de .300 (.316; 2016) antes de que las lesiones empezaran a mermar su condición física. En 2018 su campaña terminó en 38 juegos tras romperse el tendón del bíceps derecho durante un swing, pero ‘Miggy’ volvió para la siguiente temporada, donde pegó más de 130 hits (139) y sumó 12 tablazos.

Los 3.000 hits y los 500 jonrones eran una posibilidad real, eso mantenía a Miguel Cabrera enfocado, pero él siempre antepuso a su equipo, el desempeño colectivo, la idea de ganar en conjunto; por encima de los logros personales. Así fue en su cúspide y hasta en su “curva de descenso”. Eso fue lo que hizo a Miguel grande durante toda su carrera. Incluso hoy en día; ya con más de tres millares y cinco centenas, se mantiene humilde, incluso pregunta a quién alcanzó, quién sigue en los listados, qué tan importantes eran esos a los que alcanzó.

Una simbiosis única e irrepetible

Todos los homenajes no han venido de gratis, es el reconocimiento al impacto que José Miguel Cabrera Torres, el “Niño de La Pedrera” trajo al juego. El beisbol le ha dado tanto a Miguel, pero Miguel le ha dado tanto y más al beisbol, al espectáculo, a la industria, al deporte. Ha sido un matrimonio perfecto, un idilio.

Su legado ha llenado a tanta gente, a las generaciones que han llegado y a las que están por venir, ese ha sido Miguel Cabrera, que se despide con siete bates de plata, 12 juegos de estrellas y dos premios a Jugador del Año de la publicación de The Sporting News. Eso, además de sus dos MVPs, la triple corona, los cuatro títulos de bateo y el anillo de Serie Mundial.

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