Camiseta 10 | Hora del inventario

Camiseta 10 Hora del inventario

Sería muy elemental clasificar la actuación venezolana en los tres partidos perdidos como terrible y dura de tragar. Claro que tampoco hay que llegar a aquel precepto de Borges, según el cual “en la derrota hay una dignidad que no tiene la victoria” para asirse a las palabras del gran escritor argentino y justificar las caídas en campo. Ni una cosa ni la otra. Hubo batallas contras los molinos de viento en cada capítulo porque cada uno tuvo su propia dimensión, su propio tamaño, pero las inconsecuencias del fútbol se ensañaron, como pocas veces, con la Vinotinto.

Hablemos de cada uno: ante Argentina, sin seis titulares indiscutibles, medió la lesión de José Manuel Velásquez y la expulsión de Adrián Martínez para completar el cuadro de superioridad del visitante cuando al acciones marcaban el cero a cero. ¿Qué hubiera pasado con los dos zagueros centrales en el campo, y más aún, si Yangel Herrera hubiera disputado el control del medio campo con Giovani Lo Celso, verdadero gestor del quehacer gaucho, y Salomón Rondón rompiendo líneas en la zona de guerra?

Lo visto ante Perú, y eso ya lo habíamos comentado, fue la consecuencia del partido anterior. Ante la ausencia de Velásquez debió jugar Mikel Villanueva, y ya sabemos lo que pasó: pelota al rival, y gol. La foto del partido no estaba completa si no expulsan al capitán y jugador señero del equipo, Tomás Rincón, y con el equipo al descuadre la Vinotinto aun tuvo riñones para soportar el asedio peruano y crear algunas opciones de riesgo inminente. Y ante Paraguay, aunque se vieron destellos de aquellos equipos de hace algunos años, la Vinotinto quedó en evidencia: por ahora y mientras se demuestre lo contrario y apartando a Bolivia, está lejos del resto de selecciones suramericanas. El equipo tuvo pasajes en los que ensambló automatismos y engranaje, mas no fue suficiente. Sin embargo, dio la impresión de que el trabajo de Leonardo González al frente del grupo retumba y tiene su eco.

No se trata de justificar lo que en la simpleza puede parecer injustificable y obvio. Se trata de poner sobre la mesa del fútbol las grietas en la espalda del infortunio venezolano, los pormenores de la mala leche. Cuando se haga el inventario que tocará hacer no se podrán olvidar, porque sería una injusticia futbolística, los desvíos en el bosque y las emboscadas de las trampas de oso de un explorador que nunca consiguió su verdadero camino. La Vinotinto ha merecido más.

EN TIPS

Dunga

En días del Mundial Brasil 2014, al teórico brasileño le entusiasmó la idea de dirigir a la Vinotinto. Rafael Esquivel, por entonces presidente federativo lo había convencido, pero hasta ahí.

Martino

El actual técnico de la selección mexicana fue en algún momento contactado para dirigir a Venezuela. Desacuerdos por algunas cláusulas impidieron su llegada.

Sampaoli

Antes de la contratación de José Peseiro, el entrenador argentino era el gran candidato. Sus allegados visitaron Caracas, pero en el último instante se cayó la negociación.

Maturana

Durante un tiempo el colombiano fue asesor de César Farías, y se llegó a pensar que si el venezolano dejaba el cargo este sería para el acompañante. Nunca fue así.

¿Quién quiere venir?

La situación venezolana, en algún momento óptima para un proyecto de porvenir, ha pasado a ser de las menos apreciadas del continente.

Ya a estas alturas del fútbol es una temeridad para un técnico de cierta reputación atreverse a tomar el mando de una selección por ahora sin rumbo fijo.

Por las esquinas se habla de la posibilidad de un entrenador argentino, pero excepto por convenios hablados entre la Federación Venezolana y la Confederación Suramericana, tal cosa se ve lejana.

Porque venir es arriesgarse, caminar por el borde del acantilado y el inminente peligro de caer al vacío sin fin. ¿Quién se atreve a venir?


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