Camiseta 10 | Nostalgias de aquellos días

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Hablar del pasado puede ser un riesgo. Riesgo de que digan que nos estamos apegando al fútbol que una vez fue y que ya no está. Sin embargo, no estamos buscando en la memoria los años 60 y 70 el “fútbol de colonias” ni nada de aquella era de brillantez pero de la que solo quedaron algunos retazos. Lo que ahora nos viene a la memoria son los Caracas-Táchira, aquellos enfrentamientos en los que no solo se jugaba el resultado de un partido, sino algo parecido al honor y al orgullo de vencer al gran y encarnizado rival.

El último capítulo, y todos los recientes, han carecido de aquel candor entre capitalinos y andinos, aquel reflejo de choques regionales escondidos en los pliegues del tiempo que llegaban hasta lo más alto de la escala social, esto es, el propio gobierno del país. En una época, los gochos mantenían la suficiencia de que “nosotros somos los que mandamos”, y ahí comenzaba su disputa con los centrales…

Porque un Táchira-Caracas como el del pasado fin de semana, tan desangelado, tan falto de antagonismo, ya no despierta la atención nacional. Tal vez la situación del país, el contexto en el que por estos tiempos nos movemos sea uno de los causantes del enfriamiento. Pero tampoco hay ídolos en juego, porque los mejores jugadores del país andan por otros rumbos y no se pueden inventar nuevas figuras.

El fútbol suele tener odio, en el mejor sentido, la rivalidad que en la cancha no perdona así los jugadores de uno y otro equipo luego salgan a comer juntos a un restaurant. Ahora tales cosas no son como fueron hace poco, muy poco, hace tres, cuatro, cinco, diez años y de ahí para atrás…

Sin ser un país típicamente futbolero, de cierta manera Venezuela estaba pendiente de aquellos partidos. Picados por el bichito de la curiosidad, por las esquinas preguntaban los aficionados de otros deportes, especialmente los del beisbol: “¿Cómo quedó el Caracas-Táchira?”. Era un no quedarse atrás con las noticias, una actualización, y tal cosas demuestra la importancia que aquello juegos verdaderamente tenían.

Quisiéramos saber, y apartamos de la pregunta a la gente del fútbol nacional: ¿hoy hay quién se afane en conocer el resultado de uno de estos partidos? Al aficionado común le es más propio un Real Madrid-Barcelona que uno entre los “Rojos del Ávila” y el “Carrusel aurinegro”. Solo que cada tiempo es cada tiempo y todas las cosas se modifican, cambian, se transforman en el eterno devenir del mundo. Hoy son otros los actores, y con ellos habrá que correr por el riel de la época. Ah, pero sí hay uno que estuvo ayer y que sigue impasible al paso de los días y con la vigencia de hoy: Noel Sanvicente. Nos vemos por ahí.

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