Camiseta 10 | ¿Dónde quedó la osadía?

NELSON ALMEIDA / POOL / AFP
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Defenderse no es todo ni puede ser la finalidad de una batalla. En ciertos momentos, cuando más duras se ponen las cosas, hay que atreverse, jugársela la vida si fuera posible, aunque tal actitud conlleve a morir en el intento, como en una película de Pedro Almodóvar. La defensa es un arma, un camino, pero no puede ser el paradigma del juego.

Es una estrategia para cazar al contrario cuando este se descuide, pero, ¿se iba a descuidar Brasil si no era atacado? A la Vinotinto le faltó en su actitud osadía, atrevimiento en circunstancias adversas, la convicción de que había que ir decididamente por ellos.

¿Qué podría pasar, que le cayeran a las espaldas y le marcaran dos o tres más? ¿Y eso importaba mucho? No había nada que perder, porque se jugaba ante un coloso universal y si se salía goleado era con el orgullo de ser goleado nada menos que por Brasil. El marcador fue lo de menos; lo de más fue la manera timorata, la falta de fe de un equipo que estamos muy seguros da para mucho más que meterse en los cuarteles y no ofrecer pelea cierta…

Bolivia, que hoy día es menos que Venezuela, salió siempre a buscar los partidos; así fue contra la misma selección brasileña y aunque se llevaron a casa la canasta llena, la satisfacción es que fueron a la lucha sin temores ni aprehensiones. Y así fueron ante Argentina, otro de los gigantes del continente.

Si no vas a la confrontación te quedará por siempre el remordimiento que no fue porque no lo intentaste, sino porque no pudiste ante una fuerza superior. Y ese remordimiento le quedará por siempre a un equipo que no ha podido quitarse de encima el estigma de su tristeza. Sí, porque hasta ahora y en tres partidos del Premundial Suramericano, la Vinotinto ha sido una selección que por encima de todo se ha visto en las canchas con sus luces apagadas…

Mas, no todo puede ser penumbra. Esta noche ante Chile tendrá la oportunidad de levantarse, de sonreír ante un adversario bravo, de buen jugar y también de sutilezas, que no lo va a meter atrás, que no le va a llenar la cancha sino que, no obstante su rapidez de luz va a dejar hacer.

Fue doloroso ver a Salomón Rondón y a Darwin Machis con la vida al revés, defendiendo y dejando en las cunetas del partido su vocación natural: irse decididos al ataque. Ellos, y el grupo entero, aún tienen en su fútbol muchas opciones; unas ilusiones que en mucho se van a acortar si la Vinotinto cede en sus pretensiones. Vencer a Chile es una tarea inminente, una impostergable urgencia de vida.

Nos vemos por ahí.

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