Visión de Juego | La pandemia hizo estallar burbuja económica del fútbol

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El fútbol mundial vivía en una burbuja que la pandemia del coronavirus y sus efectos sobre la salud, el funcionamiento normal de la vida y la economía ha hecho que estalle. Los equipos más poderosos de Europa como Juventus, Real Madrid o Barcelona presentan números rojos. Los ingresos millonarios por venta de entradas, mercadería, publicidad y derechos de televisión se han visto mermados. No es de extrañar, en consecuencia, la desvalorización de la ficha de un superastro como Lionel Messi.

En otros tiempo, el fin del contrato de Messi con el Barcelona habría originado una puja sideral para fichar al superastro argentino. Pero la pandemia ha golpeado el mercado de piernas del fútbol. Hoy los equipos que sueñan con tener a Messi en sus filas, como el Manchester City inglés o el París Saint-Germain, de Francia esperan cautelosamente que salga libre del club azulgrana para intentar firmarlo a pecio de gallina flaca.

En el Real Madrid tampoco quieren abrir la billetera para retener a uno de sus jugadores más emblemáticos: el defensa central y capitán del club, Sergio Ramos, un hombre decisivo en los últimos años a la hora de liquidar los partidos en los clásicos ante el Barcelona o en las finales de la Liga de Campeones.

La burbuja del fútbol también estalló en China, el paraíso dorado que ofrecía fortunas impensables a los jugadores en vía de retiro para que se unieran a los clubes de la Superliga. El delantero argentino, Carlos Tévez, fue uno de los tantos jugadores en declive que terminaron seducidos por la billetera de los empresarios chinos, dispuestos a pagar contratos astronómicos para elevar el prestigio y el nivel competitivo del campeonato. En 2017, Tévez fue fichado por el Shanghai Shenhua que le dio 46 millones de dólares anuales en salario para que dejara al Boca Juniors.

El venezolano Salomón Rondón también recaló hace dos años en la Superliga de China en busca de El Dorado. Dejó el West Bromwich de Inglaterra y se unió al Dalian Yifang en una transferencia que rondó los 16 millones de dólares, un acuerdo hasta 2022 y salario anual de 10 millones de dólares.

Pero la Federación de Fútbol de China ha puesto fin a esa feria de contrataciones. De acuerdo con las nuevas reglas financieras impuestas a los equipos de la Superliga, a partir del 1 de enero ningún jugador extranjero puede ganar más de 3,6 millones de dólares anuales, por lo que el Dalian Yifang está obligado a renegociar el contrato con el delantero venezolano. El nombre de Rondón ha vuelto a sonar en Inglaterra, pero con 31 años a cuestas su regreso solo sería posible si llega libre para negociar su ficha.

En Venezuela, donde históricamente el fútbol profesional ha carecido de solidez económica, y el destino de los equipos no depende de una masa social, de los aficionados, sino de la buena o mala estrella que acompaña a los dirigentes, la situación es color de hormiga vieja con deudas por doquier.

La pandemia también ha golpeado muy duro los ingresos de los clubes por concepto de patrocinio. Los sueldos dolarizados de los jugadores y cuerpos técnicos de la Liga Futve se han hecho impagables. Por eso, la desbandada que se ha producido en las últimas semanas en las filas de los equipos hacia cualquier destino. El fútbol boliviano, mirado con desdén por los jugadores, se ha convertido en un nuevo objetivo para sus agentes. Así vemos como Robert Hernández, máxima estrella del Caracas en los últimos años, se unió al Always Ready del país altiplánico.

La Liga y la Federación tienen que establecer nuevas reglas como en China para reordenar las finanzas de los clubes y salir de esa burbuja de presupuestos inflados.

Soteldo tiene la ocasión de brillar en grande y llevar a Santos a la final

Las semifinales de la Copa Libertadores de América entre Boca Juniors y Santos sirvió para mostrar en el gran escenario del fútbol suramericano a Yeferson Soteldo. Pese a que el mediocampista llanero fue subcampeón del mundo sub-20 con la Vinotinto, brilló en el fútbol austral con la Universidad de Chile, y es una de las figuras del conjunto brasileño, sorprendió el desconocimiento mostrado por los comentaristas de la cadena Espn en español sobre la trayectoria de Soteldo y la riqueza de recursos que posee en sus botines.

No fue su mejor partido, porque el jugador recién se recuperó del coronavirus, pero en las pocas jugadas en las que intervino, Soteldo enseñó su clase para driblar, ganar en velocidad los duelos individuales y tocar al espacio con inteligencia y precisión.

Después del empate sin goles ante Boca en La Bombonera, el choque de vuelta en Vila Belmiro será decisivo para que Soteldo brille en todo su esplendor y conduzca a Santos a la final de la Copa Libertadores.

El estadio Olímpico de la UCV es el mejor escenario para la Vinotinto

En este momento de dificultades que atraviesa el país, no hay un mejor escenario para la Vinotinto que el estadio Olímpico de Caracas. La capital del país ofrece las mejores garantías para cumplir con los protocolos de bioseguridad que se deben cumplir en cada partido de la eliminatoria, de acuerdo con las normativas de la Fifa y Conmebol.

Los jugadores y el cuerpo técnico se sienten más cómodos en Caracas, donde además hay un menor desgaste físico y mental, porque se reducen las horas de viaje a otra ciudad del país como ocurrió en Mérida, sede del primer juego ante Paraguay.

Todo el trabajo de logística que debe organizar la Federación Venezolana de Fútbol en articulación con los organismos de sanidad y seguridad pública se facilitan. Además, el estadio Olímpico presenta un gramado bien cuidado para ofrecer un buen espectáculo. Allí la selección ya le ganó a Chile con autoridad, y ahora tendrá en frente a otro formidable rival como Ecuador, al que habrá que anular su gran velocidad para atacar y hacer daño.

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