Visión de juego | La Vinotinto inició eliminatoria con más ilusión que fútbol

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Habíamos adelantado que no existían razones para crearse un excesivo optimismo con la actuación de la Vinotinto en estas dos primeras fechas de las eliminatorias. Pero el fútbol es un religión, y los aficiones de aquí y de todas partes, creen en las posibilidades del triunfo, al margen de las disparidades en la cancha, por la fe ciega, irrefrenable, que depositan en sus clubes o en su selección nacional.

Los resultados de las dos jornadas del premundial son un fiel reflejo de los niveles del fútbol suramericano. En lo más alto de la tabla, como de costumbre, Brasil y Argentina, con Neymar y Messi a la vanguardia del ataque, iniciaron cómodos su andar por la eliminatoria. La emboscadas que prometían Perú y Bolivia fueron develadas por las individualidades de ambos la verdeamarilla y la albiceleste respectivamente.

El regate vertiginoso de Neymar, su inventiva para maniobrar en espacios reducido y su afinada puntería derivaron en tres goles, dos de tiro penal, acabaron con las ilusiones peruanas de poner fin al dominio de Brasil.

En los 3.600 metros de altitud de La Paz, el cumanés César Farías había preparado otra celada a Argentina, como la que le sirvió para dominar a Messi y compañía en el inédito triunfo de la Vinotinto 1-0 en Puerto La Cruz. Pero esta vez, Messi no se fundió como en 2011 ante Venezuela. Reguló el oxígeno y las energía en La Paz, y con su dinámica de pases afilados limpió el camino para que Joaquín Correa anotara el tanto del triunfo 1-2.

En Venezuela, hay buenos jugadores. Rómulo Otero es un virtuoso en los cobros de pelota detenida como; Yeferson Soteldo, Darwin Machís o Jhon Murillo son regateadores que pueden desequilibrar en el uno contra uno, y Yangel Herrera un todocampista que corta y puede pisar el arco rival para definir. Pero esos argumentos son insuficientes, si no hay un equipo compacto, impermeable, que permita adelantar las líneas para atacar sin quedar desprotegidos en el fondo.

Contra Colombia, José Peseiro salió con un planteamiento atrevido. En lugar de esconderse atrás, presionó a Colombia bien arriba, trató de cerrar las líneas de pases y apostó por Jefferson Savarino para manejar la pelota y asociarse con Machís y Murillo.

Pero este dispositivo táctico exige esfuerzo, solidaridad y ayuda de todos los compañeros para impedir que en un despiste el balón supere la primera línea de presión. Fue lo que ocurrió en el primer gol de Colombia. James y Cuadrado rompieron la tímida presión que ejercieron Savarino, Machís y Rosales por la banda izquierda, y no hubo quien hiciera la cobertura en esa acción defensiva que devino en la larga galopada de Cuadrado y en el gol de Duván Zapata.

Pese a la derrota 0-1 en Mérida, la Vinotinto mejoró ante Paraguay, cuando pasó del repliegue a un ataque más sostenido. Generó cuatro situaciones claras de gol, uno de ellos anulado por el VAR, el cabezazo a quemarropa de Sergio Córdova tapado por Silva.

El arquero de Paraguay fue la figura más destacada del juego, al detener, además, en el penalti cobrado por Herrera, que hubiera significado un merecido empate para la selección. En el balance fue un mejor partido en defensa y ataque, pero en la eliminatoria se trata de sumar puntos y Venezuela la volvió a iniciar en cero, como en el premundial pasado.

El próximo rival de la Vinotinto será Brasil, que en casa siempre es candidato a ganar por goleada. Luego, Venezuela recibe a Chile en el estadio Olímpico de la UCV, donde otra derrota sería una claudicación matemática; porque desde que la eliminatoria de Conmebol se juega todos contra todos, ningún equipo con cuatro derrotas en fila al comienzo del torneo ha clasificado a una Copa del Mundo.

El recuerdo de Pedro Acosta deber servir de inspiración en la vuelta al Olímpico

Después de jugar el primer partido de la eliminatoria en Mérida, la selección se muda al estadio Olímpico de la UCV para enfrentar a Chile. Es una decisión sensata de la Comisión Regularizadora de Fevefútbol, pues se evita a los jugadores el desgaste de las horas de traslado desde Maiquetía a El Vigía para luego viajar por tierra hasta Mérida.

La pandemia también impone exigencias sanitarias para realizar y tener a tiempo los resultados de los test de PCR del covid-19, y en Caracas la selección tendrá más facilidades para cumplir con las pruebas exigidas por los protocolos de FIFA y la Conmebol.

El Olímpico tiene una larga historia de partidos premundialistas, que se inició en 1965 cuando Venezuela cayó en el estadio de la UCV ante Uruguay (0-3) y Perú (3-6) en la eliminatoria de grupo para el Mundial de Inglaterra 1966. En esa cancha, Pedro Acosta anotó de cabeza el 1-0 de la primera y única victoria que Venezuela exhibía en premundiales, hasta que la Vinotinto de Richard Páez cambió la historia de interminables reveses.

Caracas fue castigada durante la larga gestión de Rafael Esquivel en la FVF, quien prefirió llevar a la selección a cualquier estado, en el que el gobernador de turno estuviera dispuesto a cancelar todos los gastos del equipo, antes que verla jugar en el Olímpico, donde los socarrones cantos de la barra del Caracas, dedicados a su gestión, lo sacaban de quicio.

Después de 17 años de ausencia, la Vinotinto volverá a su primer hogar del estadio Olímpico, y ojalá que el recuerdo de Pedro Acosta sirva de inspiración a los jugadores para derrotar por primera vez a Chile en Venezuela.

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