Visión de Juego | Messi pagó con intereses de oro todo el apoyo del Barcelona

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Messi es la palabra más solicitada esta semana en los buscadores de Internet. El astro argentino tiene el vilo al planeta fútbol con su decisión de marcharse del Barcelona, luego de dos décadas de estrecha relación con el club que lo convirtió en uno de los más grandes jugadores de la historia de este deporte.


Si el gobierno de Cataluña pudiera decretarlo, tal como hizo el gobierno de Brasil con el Rey Pelé en los años sesenta, Messi seguramente sería declarado tesoro deportivo de la ciudad y le negarían la salida del Barsa para que los hinchas culé puedan seguir disfrutando de su arte hasta un retiro glorioso.

Pero el fútbol de hoy carece de sentimentalismo. La Fifa, la Uefa y los millonarios clubes europeos lo convirtieron en un negocio global y las estrellas que brillan en el firmamento como Messi también tienen intereses y desafíos. De lo primero se ocupa el padre de Messi, que a los 13 años lo sacó de su natal Rosario para que Barcelona lo fichara, con una firma en un papel de servilleta, a cambio de pagar el tratamiento que necesitaba la “Pulga” para seguir creciendo con normalidad. Messi ya devolvió el cobijo ofrecido por el Barsa con intereses dorados con títulos para la historia.

Pep Guardiola le sacó el mayor provecho al juego del 10 argentino

Bajo la dirección de Guardiola, Messi tuvo más alternativas tácticas. Jugó a pierna cambiada por la derecha para utilizar sus diagonales y tiros cruzados. Pep le inventó, además, la posición de falso 9 para que cayera por sorpresa en el área para recibir y definir con exquisitez los finos pases de Xavi o Iniesta.


Barcelona cerrará el mejor ciclo de su historia, si finalmente se concreta la partida del 10 argentino al City de Guardiola. La sociedad Barsa-Messi marcó un antes y un después en el cuadro azulgrana. Acabó con la propuesta del Real Madrid del egocentrismo galáctico para ganar partidos y campeonatos; y abrió una época de fútbol total con toques precisos, paredes y presión defensiva de todos para uno y uno para todos que devolvió al fútbol su esencia de juego colectivo, donde el triunfo es producto de una cultura del esfuerzo.

Daría el toque de distinción que aún necesita la Liga Premier

El nuevo desafío de Messi es repetir esos acordes en la Liga Premier, donde el fútbol pedregoso de balones largos y cabezazos, se ha ido transformado en la medida que el campeonato se ha nutrido de entrenadores con otras estrategias y modelos de juego. La llegada de Guardiola al City fue una nueva evolución para el fútbol inglés.


El técnico educó a los aficionados a una nueva manera de concebir el juego. El City ha sido en Inglaterra el epígono del fútbol de posesión, de iniciar una y otra vez el ataque hasta conseguir el flanco disponible sorprender. A la escuela de Guardiola. se contrapuso la del juego a toda velocidad de Jürgen Klopp en el Liverpool y el fútbol sistemático de José Maurinho en Tottenham. Pero el desembarco de Messi a Inglaterra, daría el toque de distinción que aún le falta a la mejor liga de Europa.

Puso fin al eterno derrotismo del club ganando ligas, copas y la Champions

Uno de los grandes logros de Messi en el Barcelona es que puso fin al eterno derrotismo del cuadro azulgrana, a su minusvalía histórica ante los triunfos del Real Madrid. A punta de goles el Barsa de Messi ganó Ligas, Copas y Champions para la entidad deportiva.


Pero cuando el astro está ingresando en la curva inevitable del descenso de su rendimiento, el padre de Messi quiere sacar dividendos a los últimos años de la carrera del jugador. La cláusula de rescisión de contrato del mediapunta está tazada en 700 millones de euros. Si se produce su transferencia al Manchester City o a cualquier otro club millonario de Europa, un jugoso porcentaje de esa venta queda en los bolsillos de los intermediarios; una razón para que los agentes del delantero se froten las manos y estén presionado por su salida.

Para Messi el desafío no es económico sino deportivo. Quiere volver a integrar un equipo que le ofrezca un hábitat favorable para su juego. Reiteradamente hizo esa solicitud a la directiva del Barsa, que fichó a jugadores y entrenadores del montón y olvidó rodear a su astro de futbolistas talentosos.

Si se va al Manchester City, como ya aseguran los medios españoles, Messi volverá a tener a disposición una orquesta filarmónica a su servicio. Podrá jugar de nuevo a un toque al lado del belga Kevin De Bruyne, uno de los mejores asistidores del mundo, y combinarse en el ataque con el veloz Robert Sterling y su amigo del alma, Sergio Agüero. En el City se reencontraría con el técnico catalán, Pep Guardiola, quien le dio herramientas para sacar el mayor provecho de sus habilidades, durante el tiempo que lo dirigió en la época de mayor esplendor de la sociedad Barsa-Messi.

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