martes, abril 23, 2024
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Camiseta 10 | ¿Fútbol de uno? No, fútbol de todos

Desde siempre hemos sostenido, y tal afirmación no es un descubrimiento, que el fútbol es deporte de conjunto, asociado, y que los proyectos fundamentados en un solo hombre suelen irse por el precipicio de los fracasos rotundos.

En el fútbol priva la comunicación, el entendimiento para llegar a una estructura de la que, obviamente, el París Saint-Germain carece. Este equipo, conceptuado en función de figuras, ha naufragado una y otra vez.

No le falta juego, ni nombres, pero sí lo que en el Real Madrid desborda: alma. Alma para reponerse ante la adversidad, alma para vencer.

El fútbol no es solo Lionel Messi, Kylian Mbappé o Neymar. El fútbol es de pensamiento, pero también de improvisación sobre lo improvisado, sobre la marcha de los acontecimientos.

Y ahí, cuando el fútbol quema, cuando arde en las llamas de la cercana derrota, aparece esa espiritualidad, ese ser de todos, porque a la hora de irse a casa es juego de todos…

A un lado del resultado, de la asombrosa clasificación del Madrid, ha quedado una lección. Y una enseñanza que es útil para muchas cosas en la vida, porque el hombre es, más allá de lo individual, un ser gregario. Y, visto así, para la justicia futbolística y humana hubiera sido una derrota si el París hubiera salido del Santiago Bernabéu con los brazos levantados.

Karim Benzema es la punta de la estructura ante mencionada, porque el jugador sale del grupo y no al revés; no es el individuo el que hace al equipo.

En fin, el PSG ha quedado desnudo, frente al espejo de la verdad, y su salida de la Champions League en parte reivindica al fútbol como un deporte que, no obstante el dinero envuelto, de las cifras de galaxia que lo bañan, aún le quedan en su fondo moral resquicios de aquellas partidas en la calle, en el barrio y a las que parece, así haya sido apenas por una jornada, ha vuelto…

Y entonces, surgen las dudas. El París Saint-Germain es manejado por emires de Catar, que entienden el fútbol desde la óptica del gran dinero. Y en Catar será, entre noviembre y diciembre y ya en cuenta regresiva, el Mundial 2022.

Entonces, ¿cómo fue que la Fifa le dio a los cataríes la organización mundialista? ¿También a punta de plata? El fútbol, además de jugarse en las canchas de todo del universo, tiene la obligación con la sociedad de cuidar su proceder ético.

Y por eso las dudas. Visto así, Catar no era la mejor opción, porque ¿es el fútbol un deporte para la gente común, que es la mayoría, o es el imperio de la plata? Si las decisiones se toman bajo este premisa, entonces es para unos pocos y está bien otorgado el Mundial. Algunos celebrarán, la inmensa mayoría lo ha de lamentar.

Nos vemos por ahí.

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