sábado, noviembre 26, 2022
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Camiseta 10 | ¿Grupo de la muerte o de la vida?

El fútbol, como cualquier otra actividad humana, está llena de lugares comunes. Uno de ellos, muy propio en los días de sorteos, es aquel que define la llave entre rivales duros como “grupo de la muerte”. Carajo, que frase tan antipática para un deporte que debe ser alegría, lejos de aquello que remite a la fiesta.

¿Por qué no llamarlo “grupo de la vida”?, porque vida es lo que representa la diversión, el acercamiento a los días parvularios, a la niñez, al juego por el juego mismo, así se hayan empeñado en convertir el fútbol en mercancía de compra y venta.

La bendita frase la volvemos a oír, una y otra vez, en las voces de los canales de cable, empecinados en darle dramatismo a lo que debería ser un jolgorio. Entendemos que llamar así a la competencia es solamente una metáfora, pero un sentido figurado demasiado simple, demasiado “lugar común” y que, con todo respeto, denota pocas ganas de renovarse y de pensar diferente…

Y como hablamos de la vida, desde que se conoció el resultado del sorteo en Doha comenzaron a surgir las conversaciones acerca de los partidos más ardorosos que puede deparar este Mundial.

¿Quién contra quién? Las opiniones más generalizadas hablan del España-Alemania como la punta de las discusiones, mientras que otros hablan del Portugal-Uruguay como el clímax de las emociones mundialistas.

Por ahí, por las esquinas de Caracas esperan con una ansiedad que en pocos meses será desbocada el Argentina-México, a la vez que a algunos les encantaría meterse en las pantallas de la televisión para estar “presentes” en el Brasil-Suiza. Ummm, cuantos anhelos, cuantos deseos de fútbol…

Sin embargo, a quien escribe, que no se le quita su vocación por seguir al milímetro el hecho universal representado en el Mundial, tiene otra perspectiva. No son nada más que los partidos, la especulación acerca de quien le ganará a este otro.

Ahora estamos pensando en la manera como se ha ido torciendo, si es que se puede llamar así, el espíritu de la competencia. Hasta hace pocos años el sorteo era el sorteo, sin los acomodos de hoy día. Recordemos el Mundial México 70: en el grupo que jugó en Guadalajara, Inglaterra, que venía de ser campeón en el 66, le correspondió vérselas con Checoslovaquia, Rumania, y vaya adversario, Brasil, que como sabemos fue campeón indiscutido.

Ganar el Mundial, al margen de todo esto, da un crédito para todos los tiempos. Vencer, para las selecciones y los jugadores, es aquello imposible de borrar. Grandes futbolistas han pasado por su magnífico escenario sin poder alcanzarlo, y se han ido al retiro con aquel dolor clavado en el fondo de sus almas. Nos vemos por ahí.

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