sábado, agosto 13, 2022
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Camiseta 10 | Venezuela, Ecuador y nostalgias del Mundial

Cuando las vueltas del sorteo hablaron y dijeron que la apertura del Mundial sería entre Catar y Ecuador, un viento de lejanía nos llegó con su halo de nostalgia.

Hasta hace unos años, eran Venezuela y Ecuador las selecciones que no podían contar cómo era esa experiencia, pues eran las únicas de Suramérica sin presencia en el encuentro universal. Entonces apareció en el calendario el 2002, el bendito año en el que la gente de la mitad del mundo alcanzó su ópera prima para ser uno de los representantes de la región. Cuatro años más tarde repetirían la gesta en Alemania, y luego de la ausencia de Suráfrica en 2010, volvieron a la carga en Brasil 2014. No pudo ser en Rusia 2018, pero ahora, para Catar, volverán los ecuatorianos en busca del premio mayor.

Cuando vimos los cuadros con los grupos en la trasmisión originada en Doha, pensamos: “Ahí debió estar la VInotinto. Y cómo hubiera sido el sacudón en todo el país si el anunciador hubiera dicho: El primer rival de Catar en su Mundial será… ¡Venezuela!”.
Por ahora no pasa de ser un sueño acariciado, un anhelo que como apuntaba Mario Benedetti cuando llegaba a Copenhague y veía a sus paisanos uruguayos viviendo en el destierro, decía que ellos eran “auténticos expertos en exilio daneses”, deseando el regreso de sus paisanos a Montevideo.

La ilusión continúa: Venezuela, luego de enfrentar a Catar irá entonces ante Senegal, y luego contra Países Bajos. Y dependerá si termina primera o segunda, el adversario en octavos de final. Imagínense: ¡la Vinotinto en la segunda ronda del Mundial, vaya actuación!

La nostalgia y los deseos a veces nos hacen malas pasadas. No les alcanza con la realidad, con lo que de verdad está sucediendo. Van más allá, lejos de la verdad y deciden que hay que ensayar el futurible, la ciencia que estudia lo que pudo haber pasado y no pasó: ¿qué hubiera sido si en vez de Ecuador hubiese estado Venezuela? ¿No sería ese el golpe definitivo para instalar al fútbol en el alma nacional? ¿No veríamos a las estaciones de televisión, las radios, los diarios en papel y en internet “matándose” por tener la exclusiva de las transmisiones y las informaciones en caliente?

Los pensamientos vuelan. Y como el sueño del fútbol es inacabable, ya llega hasta Estados Unidos, Canadá y México y hacia el año 2026 para ver a la Vinotinto jugando el Mundial que Venezuela necesita. En verdad que sería todo un detalle y un refresco al corazón nacional.

Tan cerca y tan lejos

Con César Farías como comandante del escuadrón, la Vinotinto ilusionó al país. Se jugaba la clasificación para el Mundial Suráfrica 2010 y Venezuela mordía para ir al repechaje ante Costa Rica.

Al final de la zafra los veintidós puntos no alcanzaron, pues Uruguay llegó a veinticuatro y obtuvo el derecho a ir contra los ticos, pero valió la pena caminar con la sonrisa como compañera de viaje durante todo el trayecto de dieciocho partidos, en la que ha sido la más deslumbrante actuación nacional en un Premundial.

Una derrota ante Paraguay en Puerto Ordaz significó la caída y una gran decepción para toda la nación.

Dolor

La generación que lideró Juan Arango siempre tuvo en mente una clasificación. Hubiera sido la culminación de una carrera de luces, frustrada por los resultados favorables que no se dieron.

Progresos

No es casualidad ni buena fortuna el envión ecuatoriano. En los estudios acerca de las naciones suramericanas con más renovación en su selección, aparece en el primer lugar. Venezuela figura en el cuarto peldaño.

Centroamérica

Solo Guatemala y Nicaragua acompaña a Venezuela en el continente americano como los únicos sin ver luz en el Mundial. Todos los demás países del área centroamericana llegaron alguna vez.

Fenómeno

El salvadoreño Jorge Alberto González, a quien llamaban “Mágico”, impresionó en España 82. Después jugó en el Cádiz, pero los excesos de su vida personal, su pasión por el baile y las mujeres lo llevaron al fracaso.

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