Siempre se ha hablado de lo exigente, difícil y riesgosa que resulta ser jinete, cada monta, bien sea en trabajos o en carreras es como montarse en un vehículo sin frenos, por lo que tiene vital importancia la concentración, además de la suerte de no tener el accidente y de ser así ligar salir de la mejor manera.
Esta suerte no la tuvo la joven jineta Megan Taylor de apenas 26 años, quien cumplía la riesgosa profesión en Ashburton, ciudad de Nueva Zelanda y este jueves cayó de Red Orchid al sufrir lo que se llama un sándwich y enredarse entre dos oponentes a la altura de los 350 metros finales, donde junto a ella fueron a tierra tres jinetes más, pero ella se llevó la peor parte quedando presionada por un de los ejemplares y lamentablemente fallecer.
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La joven era una amante a más no poder de los equinos y había participado en carreras ecuestres, pero decidió irse a las carreras de puros y en 2011 consiguió su primera victoria, sumando 16 fotos, ya que se dedicaba a otras actividades, el destino le hizo una mala jugada y terminó de esta manera trágica




