martes, mayo 17, 2022
InicioHumberto AcostaTripleplay | Socorro de última hora

Tripleplay | Socorro de última hora

Los hechos vividos los 31 de julio, deberían tener un capítulo aparte en la crónica de las grandes ligas. Como lo tiene la Serie Mundial o el Juego de Estrellas. Es la fecha límite para hacer cambios como lo establecen las reglas, que en no pocas ocasiones, han provocado episodios trascendentales. Hay una circunstancia que así lo determina.

El pelotero adquirido podrá ser utilizado eventualmente en las series post temporada. Por el contrario, si la adquisición se materializa el primero de agosto, el jugador solo podrá jugar con su nuevo conjunto hasta la última jornada de la campaña regular.

De allí el intercambio, de urgentes y apresuradas conversaciones, que se producen entre los gerentes generales ávidos por conseguir a quien los ayude a llegar lo más lejos posible en la carrera por el banderín. He aquí a groso modo, y sin detalles más precisos sobre las condiciones, lo que pasará esta semana en algunas de las oficinas de los ejecutivos de la gran carpa.

¿Recuerdan la escena en la película “Moneyball” con Brad Pitt interpretando a Billy Beane, gerente general de los Atléticos de Oakland?

Por lo general, y no podía ser de otra manera, esas horas de angustia tienen lugar en los recintos de equipos, que para ese momento tienen una considerable oportunidad de ganar en su división, de apropiarse del comodín, y seguir de largo hacia los playoff. Por ejemplo, allí pueden estar los Bravos de Atlanta.

Cuando el 10 de julio perdieron al jardinero y toletero Ronald Acuña por el resto de la campaña, se hallaban en el tercer lugar en el Este de la Liga Nacional. A solo cuatro juegos de la punta. Las dudas debieron presentarse enseguida en las oficinas del gerente Alex Anthopoulos y el manager Brian Snitker. ¿Podremos seguir sin Acuña? ¿Necesitaremos un genuino primer bate? ¿A quién podemos ofrecer a cambio?

Quizá cuando este texto llegue a ustedes ya habrán hecho algún movimiento en Atlanta, pero he allí el meollo de la situación.
Es un capítulo con anécdotas inolvidables. Cómo nos encanta por su impacto, la vivida entre los Marineros de Seattle y los Astros de Houston en 1998, con el pitcher Randy Johnson. Los Astros pugnaban con los Cachorros de Chicago por el título de la Central de la Nacional, y el 31 de julio consiguieron a Johnson de los Marineros a cambio del lanzador Freddy García y el infielder Carlos Guillén.

Desde la cima tenían apenas tres juegos y medio por encina del Chicago. Johnson hizo once aperturas, completó 4 blanqueos y tuvo marca de 10-1 mientras los Astros cargaban con el título divisional.

No obstante, el auxilio no siempre se evidencia en las estadísticas. A veces está solapado dentro de las paredes del vestuario o el dugout. Como aconteció con Víctor Davalillo y los Dodgers en la temporada de 1977, y no siempre se encuentra en los límites de las ligas mayores.

Víctor Davalillo llegó de México

El 17 de agosto, los Dodgers cruzaron la frontera hasta Aguascalientes, México. Aún con una ventaja de 11 juegos en la punta del Oeste de la Nacional, requerían de un bateador zurdo para la reserva, ofensiva y defensivamente.

Compraron su contrato a los Rieleros de Aguascalientes donde el venezolano de 37 años, en 135 juegos conectó para .384 con 198 imparables en 516 oportunidades.

Apenas lo vio en acción, el scout que los Dodgers enviaron, llamó y dijo a Al Campanis, el gerente general. “Sí, es el hombre que necesitamos”. En 28 desafíos, 12 en la alineación abridora, conectó para .313 y 4 de sus 15 imparables fueron como emergente.
A la defensiva tuvo presentaciones en los tres jardines y los Dodgers ganaron el título.

EN TIPS

El hombre de los jronrones
El cubano Pedro Ramos fue tres veces el pitcher con más jonrones recibidos, pero el 5 de septiembre de 1964, los Yanquis lo adquirieron de los Indios para reforzar el bullpen. Apareció en 13 juegos y salvó 8, ganó uno con efectividad de 1.25 en 22 actos. Nueva York fue campeón con uno de ventaja.

Un bate indetenible
El dominicano César Cedeño pasó a los Cardenales de los Rojos el 29 de agosto de 1985. En 28 juegos, bateó para .484 con 33 hits en 76 turnos, 6 jonrones y 19 empujadas. En ese lapso, San Luis ganó 24 partidos y perdió 14 para proclamarse campeón en el Centro de la Nacional.

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