martes, abril 23, 2024
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Camiseta 10 | El dinero de las canchas y aquellos sueños

Como el fútbol es una venta de sueños y un ramillete de quimeras, hablemos del más preciado de todos: el dinero. Por llegar a los equipos, clubes grandes, medianos o simplemente pequeños, los jugadores dejan sus alientos en procura de ser vistos. Algunos llegan al objetivo, y entonces palpan que las cosas no son como se las habían pintado.

En Argentina, todo el que pisa una cancha quiere jugar, porque no se conforma con menos, en Boca Juniors o River Plate, aunque son muy pocos los que ven realizada esa cara ilusión. De ahí para abajo, y llámese como se llame la institución, será un milagro si el futbolista recibe su paga completa. Ni siquiera las de renombre como Independiente, Racing o San Lorenzo de Almagro sienten la disposición de meter las manos en el saco de los billetes, y sus futbolistas viven en la esperanza de jugar y cobrar algún día sueldos y premios completos; por eso el afán de partir a Europa.

En Uruguay no es muy diferente. Solo Peñarol y Nacional, los dos colosos del fútbol del país oriental, tiene esa consideración con sus muchachos; los demás, vaya usted a saber. En Brasil las cosas andan un poco más limpias porque los campeonatos están mejor gerenciados y el comercio y la inversión alrededor de ellos son gigantescos, pero de cuando en cuando conocemos de algún equipo, como el Santos, que se pasea por el campeonato paulista abrumado por las deudas. En Europa también pasa, pero como casos aislados sin ninguna regularidad en organizaciones serias que son regidas por estrictos y obligantes códigos. En estos días conocemos el caso del Inter de Milán, campeón de Italia, atrasado por razones legales y burocráticas con su plantel, pero seguramente es la excepción de las excepciones. Aún así, y a pesar de todos estos argumentos, no hay motivo para que los jóvenes dejan de convocar su maravillosa utopía (ahora recordamos aquella canción del brasileño Chico Buarque, quien reclamando al militar en el poder de su patria su dolor, le decía que el agua iba a volver a brotar, que el nuevo día iba a iluminar “a pesar de vocé”). La muchachada desestima la plata para llegar a la gloria de jugar en uno grande y en la selección de su país. No obstante, y al final del camino, se darán cuenta de que esto del fútbol es breve, que los contratos representan todo lo que se es en una cancha, y que la verdad verdadera, lo que está en el fondo de todos los sueños, es el dinero. Válganos.

EN TIPS

Huida

Hace unos años, empresarios colombianos se hicieron cargo del Lara. Luego de unos meses y un montón de promesas, se fueron a Londres y no le pagaron a nadie..

Caraduras

En la actualidad, hay equipos en el fútbol venezolano que deben un año a sus jugadores y cuerpo técnico: ¿dónde están los reales?

Viajeros

Algunos futbolistas criollos, luego de esperar hasta el cansancio por el dinero prometido, viajaron al exterior por menos plata pero paga segura.

Retorno

En 2015, Alain Baroja, hoy en Ecuador, fue a Uruguay a jugar con el Sud América. Regresó a Caracas sin haber podido cobrar ni un centavo.

El “milagro” venezolano

La noticia en Venezuela no es que un equipo se quedó sin pagar, sino que alguno pagó a tiempo; solo el Caracas ha tenido esa regularidad, ideal para los jugadores pero una inquietud para los directivos que prometen sin el espíritu de cumplir. Son antiguas las historias de equipos en deudas, y cuando todo aquello parecía vencido cada día aparecen nuevos marrulleros. En una época, aquella de Pedro Acosta, Pedro Febles, Nelson Carrero, Bernardo Añor, años 70 y 80, se habló de “la generación de los cheques devueltos”, algunos de ellos sarcásticamente montados en cuadros. Hoy se menciona a los directivos “de bolsillos rotos”.

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