martes, abril 23, 2024
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Camiseta 10 | Milagros del fútbol de cada día

Dos hechos que parecen cotidianos, dos estampas de cada día, pueden ser las jugadas decisivas para un campeonato de tanta trascendencia para América Latina como el español. Recordemos ahora la mano en el área de Militao, en el partido ante el Sevilla en suelo de la capital de España. El zaguero central del Real Madrid, en un tumulto de jugadores, en una elevación propia del lugar donde se desarrollaba la acción, se elevó y, sin intención tocó la bola con una de sus manos, mientras el árbitro dejó al partido seguir. Contragolpe, Karim Benzema es aparatosamente derribado en el área sevillista. Dos jugadas que ameritan penal. El árbitro en sano juicio sentencia solo el del zaguero madridista por la ley de haber sido primero. Pasan unos días y en las postrimerías del partido, en los momentos de posguerra, Luis Suárez, con su sentido de la oportunidad agudizado mete el derechazo que da la victoria al Atlético de Madrid sobre el Osasuna…

¿Qué hubiera pasado si el árbitro del Real Madrid-Sevilla no da el penal de MIlitao y sí el cometido sobre Benzema? ¿Estaría consciente el señor juez que aquella decisión podría reescribir el relato y cambiarle su sentido? ¿No modificaba la historia del campeonato? Y miren que el hombre lo pensó: fue al televisor, oyó a la gente del VAR y tomó la gran decisión. ¿Y que hubiera sido del destino de la Liga si Suárez no hubiera llegado al territorio prohibido en aquel instante para sentenciar el partido para el Atlético? Estas dos pequeñas escenas, absolutamente normales desde que el fútbol es fútbol, han sido los que parecen haber determinado el verdadero sendero de un batallado campeonato incierto hasta el próximo domingo, y que han llegado a las multitudes que siguen el quehacer de las canchas como los milagros que el fútbol da a la vida de cada quién…

Porque los milagros, como se dice por ahí, suceden. Y son esporádicos, porque si acontecieran con frecuencia entonces ya no serían milagros, sino parte de la vida normal. Será por eso que en España y Francia, las dos ligas importantes de Europa aún por dilucidarse, Real Madrid y París Saint-Germain esperan hechos inesperados para levantar los brazos. En el fútbol, como en el deporte todo, lo imprevisto y lo aparentemente inexplicable tienen su lugar sagrado, su rincón de lo inaudito, porque si no entonces no sería deporte sino una actividad previsible que con acudir a un programa de computadora se resolvería. El deporte, pues, desafía a la tecnología y se convierte en tiempos de angustia de la sociedad, en adalid de la improvisación y del sueño de la especie humana. Nos vemos por ahí.

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