martes, abril 23, 2024
InicioOpinionesCristóbal GuerraCamiseta 10 | ¿Qué tal la Copa América en Venezuela?

Camiseta 10 | ¿Qué tal la Copa América en Venezuela?

El título de esta columna puede parecer un dislate, una expresión de alguien preocupado por la situación copera o que la cabeza le da vueltas tratando de conseguir remedio a la nueva realidad; pero, un momento. Después de la renuncia de Colombia, y luego de pensar en la posibilidad de buscarle un sustituto a la sede con Argentina como coanfitriona, le damos una vuelta a la palabra, miramos las cosas desde el lado oscuro de la Luna y llegamos a pensar en que la idea no es tan loca como parece: ¿por qué no Venezuela? El país tiene la experiencia de 2007 cuando organizó una Copa América extraordinaria, con gradas llenas y elogios de los visitantes por la magnificencia de los estadios. Todo eso ha quedado ahí, reseñado en los libros del continente, y se comienza a asomar, con cierta timidez, como una tibia probabilidad…

Hace unos días, y cuando ya se sospechaba de la imposibilidad colombiana, corrió el rumor de una especie un poco alocada: se dijo que Paraguay, Chile y Venezuela podrían ocuparse del encargo montando entre los tres el torneo. Pero tomando el hilo para llegar a la madeja, metiéndole un poco de picaresca a la versión, pensamos podrían darse las condiciones para que sea este país Vinotinto el anfitrión como sede alterna. ¿El gran obstáculo? El tiempo. La Copa está programada, con el rigor que imponen los compromisos de los clubes y las vacaciones de los jugadores, para comenzar el 13 de junio, es decir, dentro de 19 días. No hay país en el mundo que pueda montar una competencia de este calibre, con jugadores de la alcurnia del fútbol universal, en dos semanas y poco más; si al final la hacen solo los argentinos es porque tienen la logística y porque ya estaban avisados; se debe recordar que el plan original era que la América iba a ser entre cafeteros y platenses. Los sucesos sociales en Colombia y la pandemia han hecho del torneo una empresa insalvable, una roca hirviente que salta de mano en mano, una utopía del Nuevo Mundo. ¿Y en Venezuela?…

La Vinotinto tendrá ante Bolivia algunas cosas de las que tendrá que preocuparse. No solo es la altura de La Paz, su hambre de puntos en un estadio que hasta hace algún tiempo era inexpugnable, sino la ausencia de los dos jugadores que son vistos como los bastiones de más trascendencia del fútbol nacional. La falta de la dinamita de Salomón Rondón en el frente de ataque y del orden y la inteligencia de Yangel Herrera en el medio campo, ambos tocados en su físico, van a ser dos abismos profundos, dos estaciones vacías que van a exigir a sus compañeros a una multiplicación, en sentido figurado, como la de los panes y los peces. Nos vemos por ahí.

Lo último