miércoles, mayo 29, 2024
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Camiseta 10 | A 56 días de un nuevo comienzo

Si echamos una mirada en el retrovisor al Premundial suramericano, habría que admitir que la Vinotinto ha tenido que luchar, sin tregua posible, contra los molinos de viento de la adversidad. Todo comenzó con la despedida de Rafael Dudamel, quien hastiado de promesas incumplidas marchó hacia otra realidad.

Pasaron entonces siete meses de vida en la intemperie, al descampado, hasta que llegó José Peseiro a poner las cosas en su justo lugar. Apareció el coronavirus en plena Copa América, y poco después, cuando parecía que el portugués se acercaba al objetivo de armar un seleccionado serio, pasó lo que nadie quería que pasara, menos aún los jugadores: el hombre partió, con los bolsillos en pena, porque la Federación Venezolana se paró donde se paran los deudores.

Ah carajo, una vaina detrás de otra. Leonardo González, pura honestidad, asumió el control y aunque solo ganó un partido con cinco derrotas, hizo lo que había que hacer, que en verdad no era mucho…

Una nueva amenaza, un nuevo molino de viento se aproxima rodeado de expectativas. Ya no hay, obviamente ilusión de Mundial, pero al menos sí de comenzar a subir a la ola que llegue y moje en el 2026, aunque tal parece que, como en el decir popular, “lo que mal comienza, mal termina”.

Desde hoy y hasta el 27 de enero, fecha marcada del partido ante Bolivia, hay cincuenta y seis días de distancia (y pocos días después, ante Uruguay en Montevideo y Argentina en Buenos Aires), y por eso ha llegado José Pékerman como el arquitecto que va a armar lo desarmado, y en momentos cuando hay aún un dejo de confianza en la seriedad federativa para seguir creyendo que va a hacer cambiar el rostro de un fútbol maltratado, malquerido, y que en el capítulo contra los bolivianos va a comenzar a hacer sentir su linajuda presencia en asuntos futboleros…

Habría que ver si Pékerman tendrá a disposición el plantel a tope, es decir, todos los jugadores que pueden integrar el equipo competitivo que el país espera.

Es conocido que aunque hubo futbolistas que todo lo dieron en el tortuoso camino Vinotinto, que no repararon para integrarse al equipo no obstante las continuas derrotas, hubo algunos que, lesionados según sus propias versiones no dieron la cara ni les importó el aciago destino de la golpeada Vinotinto.

Vencer a Bolivia va a tener alta importancia, porque sería como ganar el primer partido para el 2026. Sería, seguro, un legítimo y verdadero despertar venezolano para un mañana mejor.

Nos vemos por ahí.


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