viernes, diciembre 9, 2022
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Camiseta 10 | “A esos siempre…”

“A esos siempre les hemos ganado”, le oímos decir una vez a Rafa Santana.

Se refería el experimentado técnico venezolano con el vocablo “esos” a Ecuador y Perú, por cierto los adversarios de la Vinotinto el pasado jueves en Quito y mañana en el Olímpico caraqueño. Y más o menos así ha sido la historia, al menos contra los ecuatorianos, vencidos por los venezolanos y sin atenuantes cuatro veces en el devenir del Premundial.

No obstante, esta vez los argumentos de Santana no fueron valederos. Ecuador estuvo a la distancia que hay entre Marte y la Tierra del fútbol depurado y característico de la América del Sur, y contra sus principios, de contramano con sus convicciones que hablan de arrollar cuando se juega en Quito, especuló con el resultado y esperó con paciencia de mitad del mundo, con un fútbol entre displicente y burocrático, a que el partido terminara. Empero, la Vinotinto no tuvo aquel resplandor que le permitiese ver entre tinieblas; obnubilada, dando vueltas sobre sí misma, no encendió luces para al menos empatar un partido menos complicado de lo que parecía.

Venezuela sigue así, en una extraña simultaneidad, con voluntad pero a la vez con un fútbol que llega a ser triste, desangelado. Porque al fútbol venezolano le urge, sin aplazamiento posible, volver; y no “volver” a lo que pocas veces ha sido, a sus puntos de partida, sino recomenzar, copiar lo mejor de lo mejor del continente pero sin copiar a ninguno. Eso pasa también en la literatura: autores que leen a otros emulan aquel estilo pero partiendo de ahí crean una nueva manera de contar. Si el fútbol está concebido como una forma de expresión, como una manera del relato, ¿por qué no puede parecerse al hecho literario?

La Vinotinto sigue asida a la teoría de la fortuna: si sale, bien, hay capacidad para eso, pero si no sale, lo volveremos a intentar; esa parecer ser la guía por la que se sigue la Federación. Quizá lo más conveniente sea partir de la nada y que estos partidos de postguerra, los últimos del Premundial, sean solo el ensayo de una nueva visión de un fútbol que requiere, con urgencia de trinchera, una concepción que no solo dependa de la diosa fortuna y sus vueltas de suerte, sino de una competitividad a toda prueba.

Sí, Rafa Santana, “a esos siempre les hemos ganado”, pero habrá que encender los candiles de la inteligencia para volverles a vencer. Como el jueves en la noche ante Ecuador, como mañana frente a Perú.

EN TIPS

Nobleza
Sin impedimentos ni “lesiones” dudosas, Tomás Rincón ha asumido su rol de líder y jugador de jerarquía para cumplir con la selección Vinotinto y estar en cada partido al que ha sido convocado.

¿Imposible?
De una esperanza se transformó en una quimera: ¿podrá la selección venezolana tener el equipo completo en la cancha? Es difícil recordar cuando fue la última vez que el milagro fue posible.

Aguafiestas
Perú llega a Caracas con las heridas abiertas y con la amenaza de una eliminación a sus deseos del ir al Mundial. Venezuela tiene la posibilidad de poner “agua en la cerveza” de la raza inca.

Insuficientes
Con la derrota ante Ecuador, la Vinotinto, aun ganando todos los cinco partidos pendientes, solo puede llegar a 22 puntos en el Premundial. Esta cantidad no alcanzaría para llegar a Catar.

Suramérica y el 2028

Con la proclama del Mundial cada dos años a partir de 2028, se ha formado un entrevero en la cabeza de los jugadores suramericanos. Especialmente porque y según sus edades, sacan cuentas para saber quiénes podrán estar “vivos” para entonces y a quiénes les habrá pasado la cuenta el implacable calendario.

Hombres ya pasados de los treinta años de edad, como Luis Suárez, Edison Cavani, Lionel Messi, Ángel Di María, Salomón Rondón, Tomás Rincón, serán una ausencia. Para entonces ya todos habrán abierto las puertas a sus cuarenta años y el fútbol será un recuerdo, una nostalgia de aquellos días felices y goleadores.


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