Camiseta 10 | Con la piedra en la honda

Camiseta 10 Con la piedra en la honda
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Con dos de tres partidos en casa, y con los jugadores de regreso después de sus ausencias en la ronda de septiembre, la Vinotinto colocará en octubre la piedra en la honda de David en procura de derribar a dos de los que marcan el rumbo del Premundial Suramericano.

Vale el sentido figurado para decir que enfrentar a Brasil y Ecuador en suelo nacional podría significar recobrar el aliciente perdido, un estímulo que buscará con Salomón Rondón, Yangel Herrera, Fernando Aristeguieta, Yordan Osorio y Darwin Machis de vuelta en la alineación, además del regreso luego de un juego de suspensión del capitán Tomás Rincón.

Con estos hombres disponibles el rostro será otro, distintas las posibilidades, y el sueño volverá a ser el sueño. No es para pensar en la Venezuela posible, en la Vinotinto el Mundial de Catar, eso está clarísimo, pero sí en recordar los días aquellos cuando se podría creer…

Porque los jugadores más encumbrados vendrán y eso sería todo un detalle para el equipo nacional, pero ¿qué pasará por sus cabezas y sus ánimos? ¿Hará mella en sus vidas pensar en la cada vez más remota posibilidad de viajar a Doha? Especialmente en las mentes de aquellos que, pasados los treinta años de edad, saben que esta será su última oportunidad.

Pero, ¿será cierto que vendrán? ¿No será esto, dadas las derrotas, un espaldarazo a su nacionalismo? Ya se ha sabido del desánimo en algunos de ellos, pero también que es esta vez o nunca más.

Es una nostalgia que sienten Juan Arango, José Manuel Rey, Renny Vega, Luis “pájaro” Vera, Ruberth Morán, Gilberto Angelucci y toda la camada de la generación pasada que, con todo su empeño quedaron sentados a la vera del camino hacia tres mundiales…

Pasó septiembre con sus horas bajas, con sus pormenores cercanos al desmadre, y ha llegado la hora de recomponer. Con los hombres en su punto y en sus lugares en el campo, el técnico Leonardo González podrá otear mejor el horizonte de los tres partidos de octubre.

Sin los sofocos que lo atosigaron en una semana y unos días, y con tiempo para pensar y ordenar los pensamientos, tendrá que tratar de que la Vinotinto, al menos, pueda mostrar que es un equipo competitivo.

Que es un grupo que además de Caracas, también puede pelear también en Santiago, cuando le toque enfrentar al Chile agonizante y peligroso. Y que aunque no podrá subir al estrado de los mundialistas, de los elegidos de Suramérica, sí crear las condiciones para comenzar, de una vez, el trabajo hacia el 2026. Ahí tendrá que estar, con la piedra en la honda, el gran objetivo. Nos vemos por ahí.


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