domingo, junio 26, 2022
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Camiseta 10 | El buen hablar de los jugadores

La matriz de opinión cree que los jugadores de fútbol siempre dicen lo mismo. Que es un catálogo de lugares comunes, de frases repetidas, como si en el mundo no hubiera otras cosas de las que hablar.

Sin embargo, no siempre es así. El nivel de los futbolistas ha ido creciendo y aunque aún se escuchan muletillas, hay un esfuerzo por crecer. Por eso es que cada vez que vemos y oímos las entrevistas a Javier Mascherano nos deleitamos con su verbo; siempre tiene algo nuevo que decir, algo que aportar con su buen uso del idioma castellano (o español, como se le dice por aquí). Lo mismo sucede con Santiago Solari, igualmente argentino y ahora entrenador del América de México.

En Venezuela también hay casos a resaltar, porque cuando oímos las entrevistas a Fernando “Colorao” Aristeguieta o a Wuilker Fariñas, nos sentimos satisfechos porque nos percatamos que también hay jugadores salidos de las canteras nacionales que se preocupan por sus expresiones…

Todo esto viene al caso porque el atleta de hoy difiere del de ayer en muchos aspectos, y uno de ellos, muy importante, es su llegada a la gente gracias a su manera de decir las cosas.

Entonces, poniendo marcha atrás en la memoria, recordamos a aquellos escritores que dejando a un lado el prejuicio de que los jugadores no podían hablar en público y que por eso el universo literario desdeñaba al fútbol, han dejado en sus páginas textos memorables.

Eduardo Galeano, el inolvidable escritor uruguayo, no solo entregó aquel libro fundamental llamado “El fútbol a sol y sombra”, sino que en ocasión del Mundial Suráfrica 2010, pegó un letrero en la puerta de su casa para evitar molestias de vendedores y afines: “Cerrado por fútbol”, se podía leer en la pequeña pancarta.

De la misma manera, decía el escritor que no entendía por qué el fútbol no formaba parte de la enseñanza en Suramérica. Igualmente, el querido Mario Benedetti dedicó cuentos de fútbol a los lectores hispanoamericanos, y aseguraba que “literatura y fútbol sí pueden ir de la mano”…

Pero no todo ha ido bien entre los literatos que aman el fútbol. Gabriel García Márquez, seguidor del Junior de Barranquilla, nunca escribió, que sepamos, novela o cuentos dedicados a las canchas, así como tampoco Jorge Luis Borges, quien en su aborrecimiento afirmaba que “el fútbol es popular porque la estupidez es popular”.

Bien, unos y otros. El fútbol, como todo lo que el hombre hace y deshace está en el entramado del planeta, y no hay una sola cosa que haya hecho que guste a todos. Ni siquiera el fútbol. Nos vemos por ahí.

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