martes, abril 23, 2024
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Camiseta 10 | El fútbol tiene esa suerte

El nombre de Edwin Tumiri no le debe sonar en los oídos a la gente del fútbol. No es ni creemos haya sido jugador, al menos de nombradía, pero indefectiblemente está ligado a las canchas por esas cosas fortuitas e impredecibles de la vida de cada quién. Tumiri viajaba sobre los cielos de Colombia en el accidente que dejó al Chapecoense mal herido, en aquel accidente de la línea LaMia, sucedido en 2016 cerca de las montañas de Medellín en el que perdieron la vida 71 personas, y del que solo sobrevivieron seis almas afortunadas. Hace unos días, un autobús que cubría la ruta Cochabamba-Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, se precipitó por un acantilado con 45 personas a bordo, y 21 de esas vidas quedaron sesgadas para siempre. De cuando en cuando sabemos de estas noticias infelices, y de inmediato, por preocupación humana, queremos conocer los detalles y nombres de los ocupantes, de los incontables fallecidos pero, sobre todo, de aquellos que han tenido asida la mano de Dios para sobrevivir a las tragedias…

Edwin Tumiri ha sido uno de ellos. Sin recuerdos sobre el accidente aéreo, no se sabe si voluntariamente o por un mecanismo de la memoria que borra los peores momentos, pero Tumiri, boliviano, dice no tener en su mente cómo hizo para salvarse de aquel evento. Pero de lo del infortunado autobús si se acuerda: “Me agarré de los tubos del asiento de adelante y recogí mis piernas como pude. Así llegué con el bus hasta el fondo del barranco”. Técnico de aviación en su país, Tumiri ríe, con risa de gesto indescifrable, y agradece al Señor su bendita suerte. Tal vez haya sido el único ser humano en sobrevivir a dos tragedias semejantes, y quizá de aquí en adelante decida, por distante que sea su punto de llegada, viajar a pie limpio…

Un apunte para la televisión por cable. De canal en canal, de estación en estación, los televidentes de deportes tienen que soportar el fútbol a toda hora. Son de verdad atosigantes las transmisiones de partidos y programas de opinión; tanto, que a veces dan ganas de apagar el aparato o cambiar el canal para una película de Cantinflas, Hawai 5-0, Criminal Minds o de cualquier otro género. De vez en cuando, y como una concesión, aparece un combate de boxeo o de artes marciales mixtas, un partido de baloncesto de la NBA, una carrera de automovilismo o un juego de tenis, mas el dominio futbolístico es casi absoluto. El cable que vemos en Venezuela se origina casi todo en Argentina, y ese público es posible que quede complacido con lo que ve, pero esos canales fueron concebidos para toda América Latina y países que quieren la diversidad y no tener que mirar a toda hora los futbolistas y los balones. Nos vemos por ahí.

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