martes, abril 23, 2024
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Camiseta 10 | El último chance

Rodando hacia Key West, en el mero sur de Florida, topamos con el aviso de un bar típicamente estadounidense. Su nombre, “The last chance”, era el sentido figurado de una realidad, el último lugar del territorio para parar a beber y comer. Después de ahí, solo ríos y cocodrilos, “alligators” como son por allá llamadas las bestias prehistóricas de dientes sinfín.

“The last chance” nos viene a la memoria cuando revisamos el futuro inmediato de la Vinotinto. Con los tropiezos ocasionados por la pandemia, con los desafueros por las interrupciones de preparaciones y calendarios de todas las selecciones, Venezuela tendrá frente a sí el Premundial ante Ecuador y Perú como primeros rivales, días antes de asumir la Copa América en Colombia.

Los directores técnicos de la región nunca habían estado tan igualados en cuanto a dificultades: el coronavirus los ha castigado a todos, las adversidades han sido las mismas y por eso hoy hablan el mismo lenguaje.

Pero, ¿por qué hablamos del último chance? ¿Se acabará el fútbol luego de jugado el encuentro copero? No, solo que desde la atalaya periodística vislumbramos a un grupo de jugadores que podría conseguir lo siempre impensado: el Mundial.

Con Salomón Rondón (CSKA Moscú), Yangel Herrera (Granada), Yeferson Soteldo (Toronto), Tomás Rincón (Torino), Darwin Machis (Granada), Fernando Aristeguieta (Mazatlán) y Jefferson Savarino (Atlético Mineiro) llevando las banderas y sonando los clarines en los campos suramericanos, se ha fraguado una coincidencia de jugadores con posibilidades profundas. Son ellos los que podrían lograr la gesta y procurar su lugar en el devenir del fútbol venezolano. Pasada la era de Juan Arango y sus compañeros, les ha tocado a ellos heredar responsabilidades: menuda carga reposa ahora sobre sus espaldas.

Mirar más allá, cómo cuesta. Porque cuando esta generación pase, cuando ellos sean apenas una rememoración de dulces momentos, ¿qué va a pasar?, ¿dónde están los hombres que lleguen al Everest nacional? Esta casta fecunda tiene esa obligación en un país donde lo inédito, donde lo inesperado es absolutamente cotidiano.

Casi todos en la madurez de sus edades futbolísticas, en el coqueteo con los treinta años, no dan para esperar más.

Quedan pocas semanas para traspasar la última frontera. “The last chance” no ofrecerá escapatoria. Es ahora, en el Premundial y la Copa América, donde dirán si es verdad que son tan buenos… ¿o no?

Incertidumbre allá abajo

“Los muchachos que esperen”, es un viejo decir según el cual las decisiones las han de tomar los adultos de más edad.
El refrán ahora se aplica a los suramericanos Sub 20 y Sub 17 ya movidos, si es que se juegan, para fines de año.

Este tropiezo con una roca, del tamaño de un iceberg, ha traído incertidumbre en las selecciones de Suramérica y la angustia de que, si son aplazadas por causa de la pandemia para el 2022, jugadores en el tope de las edades no puedan disputarlo y vean desvanecerse sus ilusiones.

Algunos de ellos podrían llegar a la Vinotinto y llenar los espacios que se van a abrir luego del “last chance”.

EN TIPS

Ausentes. Venezuela solo tiene en el continente americano un acompañante en su frustración mundialista: Guatemala..

Persecusión. Salomón Rondón hará el intento de ser el jugador venezolano con más presencias internacionales: tiene 82, por 127 de Juan Arango y 116 de José Manuel Rey.

Familia. Argenis y Edson Tortolero, en diferentes tiempos, han sido los únicos padre e hijo que han disputado un Premundial con la selección nacional.

Adversarios. Después de vérselas con Ecuador y Perú, a la Vinotinto le corresponderá encarar a Bolivia, Uruguay y Argentina.

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