viernes, junio 14, 2024
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Camiseta 10 | Gaetano Luongo y las vueltas de la rueda

A Gaetano Luongo y quien ahora escribe nos unía un hecho sentimental de esos que no se ven, pero que sí palpábamos él y este periodista. Y será por eso que en estos duros momentos, cuando Gaetano ha viajado, que lo recordamos con mucho amor de compañeros. En 1989, cuando el Caracas daba bandazos sin conseguir quién lo respaldara, una lectura de periódico, en la oficina del doctor Guillermo Valentiner, fue la espoleta que activó la granada del entusiasmo. “Llámese ahí a Manuel Plasencia (por entonces técnico del equipo). Vamos a salvar al Caracas”. Y en un rato, el equipo de la gran capital, “Los Rojos del Ávila” resucitados, comenzaron a tomar nuevo cuerpo. Un cuerpo en el que Gaetano Luongo, Enzo Tropiani y este periodista participaron como los tres fundadores que, respaldados por el apoyo insuperable del doctor, apuntalaron al equipo. “La rueda ha dado la primera vuelta”, dijo entonces Valentiner, valiéndose de la metáfora. Y en razón a la verdad, la rueda había dado una vuelta que pasados treinta y dos años sigue girando con la mística que nació aquella mañana de aquel distante año…

Desde entonces, desde los días de promesas y encuentros entre Valentiner, Plasencia, Luongo, Tropiani y el redactor, ha llovido y escampado, sobre todo escampado. El Caracas ha marcado surcos en el fútbol venezolano, y aunque las copas y trofeos están en las oficinas del club, aunque los jugadores y directores técnicos han sido reconocidos con justicia por los medios de comunicación, por allá atrás, poniendo las cosas en orden, pasando los suiches para encender la maquinaria, ordenando uniformes y útiles de juego y brindándonos café en el camerino cuando llegábamos temprano al estadio, estaba él con aquella seriedad en la que escondía su digna y eficiente manera de ser y de hacer. Era Gaetano Luongo, carajo. Treinta y dos años después de aquellos inicios de arrestos futbolísticos y ganas, seguimos contigo. La rueda seguirá dando vueltas…

El campeonato de fútbol profesional arrancó casi al mismo tiempo que la Superliga de baloncesto, dos expresiones que intentan abrirse paso en el gusto popular. Uno tiene 21 equipos, el otro 18. Nos preguntamos: ¿cómo hicieron?, ¿cómo llenaron tantos planteles, había tantos jugadores de niveles competitivos aceptables? ¿Tener muchos simboliza crecimiento, o son otras las razones de este desbarajuste? El fútbol, válganos, tiene más equipos que las mejores ligas europeas. El beisbol se ha cuidado y desde tiempo inmemorial solo ocho equipos participan en sus campeonatos. ¿21 y 18 es atrevimiento o solo aventuras sin porvenir? Nos vemos por ahí.

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