viernes, junio 21, 2024
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Camiseta 10 | Ni una lágrima por ellos

El fútbol es una aceitada maquinaria bajo la que aplastados por las circunstancias, todo sucumbe. No queda un hueso sano, como se dice en la calle, cuando ella arranca determinada a imponerse sobre todo lo que pretenda salirle al paso. El reciente sorteo de la Liga de Campeones (y no la “Champions League”, como se ha puesto de moda) fue la demostración más fehaciente de que poco importan los nombres más sonoros para llevar adelante el “marketing” del fútbol. Y lo decimos por Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, prematuramente bajados del tren en la estación de octavos de final. ¿Mermará el interés de los cuartos de final, semifinal y final por sus ausencias? ¿Todo caerá por el precipicio del fracaso sin ellos en la cancha? Lo ponemos en duda. Hay quienes se lamentan, cómo no, de que los dos gladiadores contemporáneos ya no estén, pero como el show debe continuar, al entramado del fútbol, invulnerable, impenetrable, hermético, tal razón poco le importa…

Ahora habrá que ver si Kylian Mbapeé y Erling Halland serán capaces de cargar el peso de la historia. Por más esfuerzos que se hagan por evadir sus presencias, serán ellos, ahora, los que se tragarán las miradas del mundo. Les tocará duro, por cierto, decir de qué materia están hechos, pero es el momento de la consagración. Mbappé y el París Saint Germain chocarán con el enemigo público número uno, el Bayern Munich; y Halland y el Borussia Dortmund con el otro coloso: Manchester City. Ha querido el azar poner a los dos ante monstruos del fútbol para saber si ellos son capaces de derribarlos. ¿Lo hubieran podido hacer Messi y Cristiano?…

Y ahora, hablaremos de Yeferson Soteldo. Hace pocos días lo vimos en Caracas como enseña del Santos, y su presencia alegró a la afición del país. Maduro, serio, capaz, ha visto correr por su fútbol lo que es ser titular y figura en el fútbol brasilero. Pero también hay que ver las cosas desde otra perspectiva, porque a su alrededor surgen algunas inquietudes: el próximo junio cumplirá veinticuatro años de edad, y aparte de algunos rumores típicos del mentidero futbolístico (se habló del Atalanta), no ha despertado un real interés de clubes europeos: ¿será por su pequeño tamaño, por su amor desmedido por la pelota, pecado mortal en Europa, o porque ahora, viendo al fútbol como una inversión a largo plazo, los europeos están empecinados en llevar de Suramérica a los jugadores que no pasen de los veinte años de edad? Solo hubo una propuesta seria, negada por el Santos, pero desde Arabia Saudita. Habrá que esperar por él, porque con el talento de Soteldo todo parece posible. Nos vemos por ahí.

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