lunes, febrero 26, 2024
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Camiseta 10 | Protestas, tumultos y bochornos

Lionel Messi es expulsado del partido por la Supercopa de España ante el Athlétic de Bilbao, y el argentino se marcha a camerinos sin asomo de protesta. Asume su destino inmediato consciente de que se hacía justicia; frustrado por el asfixio de la marca rival y porque al perder se les iba al Barcelona un partido en el que había estado ganando dos veces, ha pegado con rabia a un defensor vasco.

Citamos este capítulo del fútbol español como una rareza del hoy en las canchas del mundo.

Lenin Rodríguez, en un tiempo árbitro Fifa, nos había dicho que una de las finalidades del VAR era evitar tumultos alrededor de los árbitros, pero tal parece que no ha sido así. Cada día vemos cómo las decisiones arbitrales son cuestionadas por los jugadores, que a manera de amenaza “tú no lo vuelvas a hacer”, vociferan, rodean al juez, lo incomodan, lo cuerpean, y todo se convierte en el bochorno del fútbol universal.

El futbolista exterioriza su impotencia y sabe que el árbitro difícilmente cambiará su veredicto; inclusive, cuando consulta al VAR insisten en el reclamo. Claro que habrá que decir que el fútbol no es el baloncesto cuando los roces, por mínimos que sean son sancionados y ahí sí es verdad que no hay protestas. El fútbol, más que deporte técnico, es fuego puro, llamas quemantes, incandescencia de hombres en el calor intenso de un juego de fricción y choque.

Hemos visto el fútbol amateur de los fines de semana en Caracas, con partidos que casi siempre terminan en broncas de no saber quién es quién. En el gran fútbol, el de los equipos encumbrados y de primera división, sucede cosa parecida. El ardor existe en todos porque son seres humanos, solo que en las divisiones profesionales casi nunca llegan a la pelea inhibidos como están por reglamentos y suspensiones que afectarían sus carreras y sus bolsillos.

Hace unos años vimos también a Cristiano Rolando sentir lo que se siente al ser expulsado. Había dado una patada alevosa, y aunque fue incriminado por sus adversarios de entonces, no encimó al árbitro al admitir su grave falta. Porque casi siempre se vincula la gresca con los jugadores de mediana o poca monta, pocas veces los tomados por la gente como ídolos.

No han podido ni los señores árbitros ni la tecnología ponerle freno a los desafueros en las canchas. Se entiende que el fútbol es deporte pasional, pero también que un poco de educación y respeto no les caería mal a algunos jugadores. ¿O no?

Los dos ganan, los dos pierden

Jorge Luis Borges decía, en su típica actitud de sorna inteligente, que Juan Ramón Jiménez, Nobel 1956, y “Platero”, el burrito de su libro más aclamado, eran “almas gemelas”.

Y así, parafraseando al gran escritor podríamos también llamar a Messi y Cristiano almas gemelas.

Cuando uno gana el otro gana; pero en días como el del domingo antepasado uno pierde con el Bilbao y el otro ante el Inter.

Siguiendo con los dos colosos del fútbol contemporáneo y su relación con las protestas, habría que reconocer que en situaciones así ambos vuelven a camerinos en silencio, que es admitir su impotencia para revertir amargos resultados.

EN TIPS

Hockey. Las trifulcas y peleas individuales son comunes en la especialidad sobre hielo, en la que los enfrentamientos son, hasta cierto punto, permitidos.

Beisbol. Por su propia naturaleza, han sido raras las bataholas en el diamante. Usualmente se ven discusiones de los bateadores por las sentencias arbitrales, pero nada más.

Voleibol. Con equipos colocados a los dos lados de la cancha, casi nunca hay choques. Sin embargo, son famosas las batallas e insultos entre jugadoras de Cuba y Brasil.

Golf. Es la antítesis del fútbol: no solo jamás hay una bronca, sino que se presta para la amistad y a veces también para los negocios de los golfistas en el green.

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