viernes, abril 12, 2024
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Camiseta 10 | ¿Qué será del fútbol sin ellos?

La coincidencia casi total de ellos dos ha sido pocas veces vista en el fútbol. Han sido como espejos refractarios en los que cada uno mira al otro, y si no fuera por la personalidad destellante que tienen, se podría decir que uno emula al otro. Ganan los dos, pierden los dos. Discute contrato con su equipo uno, el otro replica con otro pacto con su club. Si alguien llegado desde otro planeta, digamos, desde el Marte recién pisado por el ser humano, diría, si no los conociera, que siguen un libreto exacto e inequívoco para no fallar. Son abanderados de los tiempos actuales, representativos y tenaces, y si procuramos conseguir una diferencia entre ellos habría que conseguirla en sus estilo de juego, en su concepción, en sus maneras para llegar al Himalaya del fútbol: el gol…

Sí, claro, ya saben de quiénes se trata. Acaban de ser despedidos de la Champions League (¿por qué no se dice, en español puro, Liga de Campeones?), y el aire que se respira a su alrededor, ese perfume triunfador que los ha acompañado en todos estos años, ya se esfuma; son señales de humo golpeadas por los vientos del tiempo, y el mensaje se desperdiga por los cielos del mundo. Entonces, con las hormigas de la inquietud recorriendo los cuerpos del fútbol, habría que preguntarse: ¿qué será del fútbol sin ellos, que incertidumbre entrará sin licencia a las almas de las aficiones del planeta entero? Y habría que responder: ¿se acabó el baloncesto cuando Michael Jordan agitó sus manos diciendo adiós? ¿Y el boxeo puso fin a su golpeteo en los cuadriláteros cuando Muhammad Ali no quiso saber nada de los guantes y las esquinas? ¿Y se quemó para siempre la leña en las hogueras de cada hogar cuando la gente, lagrimeando en el estadio de Santos, gritó en coro de multitudes “¡fica, fica! (quédate, quédate)” a Pelé cuando el garoto de Tres Corazones cantó el no más?…

No, tal accidente no va a pasar. Duele allá adentro que hayan bajado del escenario europeo, que no hayan podido resolver las grandes y decisivas partidas para avanzar y que quizá sus declives como jugadores hayan comenzado. Sí, tal cosa es posible, aunque aún les quedan defensas: uno y otro comandan en goleo sus ligas, y uno y otro tienen alto valor en el mercado pues sus nombres atraen muchedumbres solo por verlos tener el balón en sus dominios. Siempre hay quien se va, pero siempre hay quien llega. En Francia y en Noruega creen haber conseguido los parlamentos que hablarán en los próximos años. No es lo mismo tener 36 y 33 (34 dentro de poco), que 22 y 20. Nos vemos por ahí.

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