domingo, mayo 26, 2024
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Camiseta 10 | Un ataque de dinamita pura

Los tres goles marcados por Fernando Aristeguieta hace dos sábados parecen desvirtuar la creencia de que Venezuela carece de ataque. Aunque, en verdad, se requiere con urgencia reventar las redes rivales, porque solo 14 goles en 16 partidos hablan de esa necesidad. Pero el “colorao” no es el único; de alguna manera su explosión en el ataque del Puebla es el sentido figurado de una capacidad de artillería de la que tendrán que cuidarse Argentina y Colombia, los últimos adversarios de la Vinotinto en el Premundial Suramericano.

Porque no solo es Aristeguieta. También Josef Martínez ha vuelto a aparecer y a hacer sentir sus pasos en el ataque del Atlanta United, a la vez que Jefferson Savarino es indispensable en el frente del Atlético Mineiro. Solo estamos nombrando a los que han sonado en los días recientes, sin contar con la resurrección de Salomón Rondón y su trío de goles en un partido en la primera línea del Everton inglés.

Aunque es sabido que hay otros de mucha importancia, valores a tomar en cuenta, en estas líneas hemos hablado de los delanteros del momento. Y este comentario llega como contraparte de un lugar común que habla de la poca capacidad productiva del fútbol de aquí. Por un tiempo, largo tiempo, cómo costaba conseguir respeto en la línea de ataque. Cuando surgió, en los año 80-90, Stalin Rivas, aquello fue un hallazgo. “Llegó Stalin, pero ¿quién lo va a acompañar?”, se decía entonces.

Venezuela siempre ha sido pródiga en buenos centrales, en marcadores de punta y en mediocampistas ingeniosos (¿quién no recuerda, en los mismos días de Stalin, a Gabi Miranda y Gerson Díaz, y en los tiempos contemporáneos a Juan Arango y Tomás Rincón?), mas no en donde el fútbol es fútbol. Siempre se ha buscado, con ahínco de mineros, atacantes. Pero ahora llegan Aristeguieta, Martínez y Savarino y las cosas se componen.

Claro, ellos tampoco acaban de “salir del horno” como ahora se estila en el fútbol europeo, donde jóvenes sin barba hacen estridencia en los medio de comunicación: 29, 27 y 25 años son sus buenas edades, porque representan una madurez deseada y que estarán en su punto más elevado para el Premundial de 2026.

El día del partido contra Argentina ya está cerca, tanto como la próxima semana, y al técnico Néstor Pekermán le corresponderá jugar las barajas. ¿A quién irá a poner, quiénes serán aquellos que tendrán que mirarse, cara a cara, con los bravos defensores del Río de la Plata?

Herederos de Pedro Febles

Gente de fútbol cree que el país no ha tenido atacantes del calibre y la cultura táctica de Pedro Febles. Se paraba, “haciéndose el loco” entre sus mediocampistas y los zagueros adversarios a la espera de una pelota perdida. Desde ahí arrancaba, indetenible, abriendo surcos y dejando huellas de un fútbol exquisito.

Por su concepción del juego, por su lectura de lo que debe ser un ataque, se ha convertido en una referencia fundamental para los dinamiteros vinotintos. Le tocó jugar en una época, años 70-80-90 en la que el fútbol venezolano era poco tomado en cuenta, pero aun así, fue un conductor respetado en América del Sur.

EN TIPS

Maldonado

Luego de su actuación en la Copa América de 1989, en Brasil, Carlitos se convirtió en noticia. Era entonces el jugador venezolano más procurado por la prensa internacional.

Morán

Ruberth fue un jugador “picoso”, como se dice en el sur del continente, por su manera escurridiza y hábil para el desmarque. Le marcó dos goles a la selección brasilera en un partido en Maracaibo.

Méndez

Salido de las canteras gochas, Willliam quizás ha sido el futbolista venezolano de más alta factura técnica. Su juego y su vocación para el ataque deslumbraron en los tiempos de Maldonado.

Noriega

Daniel “cari cari” fue el delantero de más alzada en la era victoriosa con Richard Páez y César Farías al frente de la selección. De pronto desapareció de la escena futbolística.

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