jueves, marzo 30, 2023
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Como si fuera un país

Disfruta de una nueva entrega de "Camiseta 10" por Cristóbal Guerra

No sabemos con certeza si cien millones de euros al año podría ser el situado de algún pequeño país, pero sí que para un hombre es un platal que no se alcanza a contar; mucho menos, qué duda cabe, si hablamos de doscientos millones. Y no debe haber mayores diferencias entre los nuevos ingresos de Cristiano Ronaldo, doscientos millones, en el Al-Nassr de Arabia Saudita y los de alguna nación de Centroamérica o de África, aunque obviamente estamos exagerando y hacemos esta comparación solo para establecer parámetros imaginarios. En estos momentos el jugador portugués se ha convertido en el atleta mejor pagado de la historia universal, y aunque no se podrá hacer juicios de valor si ese dineral sea justo o no, si es posible pararse ante los desequilibrios que los tiempos modernos han configurado y hechos leyes…

Estadísticas serias de las Naciones Unidas y la Unicef revelan que con el crecimiento de la población mundial también ha ido en aumento el hambre. La cifra habla de más de ochocientos millones de seres humanos, es decir, el diez por ciento de los habitantes de la Tierra que no puede alimentarse adecuadamente, y ya son conocidas las hambrunas en decena de países, especialmente africanos, de mujeres, hombres y niños sin un horizonte que vaya más allá de un plato de comida. De ahí a doscientos millones de euros al año hay un abismo inmedible, escandaloso, que día por día aumenta sin que se haga nada importante para reducirlo. Pero ¿se podrá condenar a Cristiano, a todos los atletas que en el mundo ganan fortunas incalculables, así mantengan fundaciones para aliviar la pobreza? ¿Es culpa de ellos o de un mundo que los ha catapultado al firmamento, así como consagra a cantantes y grupos musicales de dudoso valor artístico e intelectual?…

Pero no siempre es así. O, más claramente, son los menos; es la misma relación de un capitalista dueño de una fábrica que dispone de cien obreros y trabajadores para que sea él quien se lleve la mejor parte. Los jugadores utilitarios son mayoría para que algunos de gran calado atesoren lo más cuantioso del botín; es el orden natural de las cosas y así ha sido desde que el mundo es mundo. Amigos nos han preguntado cómo quedan los jugadores venezolanos en este reparto de oportunidades, y mirando estadísticas podremos decir que los muchachos de por aquí, aun siendo buenos jugadores en la escala internacional, siguen sin ser reconocidos como verdaderamente merecen.

Hacen falta logros, victorias internacionales para que haya una valoración mayor. Por eso es que ir al Mundial va a ser la meta soñada, la aguja que hará reventar el globo. Nos vemos por ahí.

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