viernes, mayo 24, 2024
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Cuidado: las bestias ya no duermen

Disfruten de una nueva entrega de "Camiseta 10" por Cristóbal Guerra

Los partidos jugados hace unos días sirvieron para develar los hombres con los que cuentan las selecciones de todo el planeta. Y con ellos, también las propuestas colectivas para conocer qué se traen unos y otros. Vimos países con fútbol recuperado, estéticamente agradable a la vista, y observamos también a equipos sin oriente, sin porvenir, estancados en una manera de jugar monótona y casi artesanal.

Pero vimos, y hay que estar alertas, resurgir gigantes que parecían dormidos en sus pasados relucientes y que ahora, vistos en sus juegos, andan por ahí, como los depredadores en la jungla, centinelas vigilantes y al acecho. No se trata de desconocidos; por el contrario, en su trayecto mundialista han sembrado surcos de grandeza, de ser imbatibles cuando anda de vena…

Despiertos del sueño profundo, desperezándose en sus cuevas y alistándose para el asalto, andan Alemania y Brasil. Lejos de lo que fueron en los últimos mundiales, humillados por adversarios que en otro tiempo tenían que apartarse a su paso de vencedores, ahora se han visto imponentes, desandando los caminos dejados atrás. Los alemanes, con todo aquel orgullo de su raza, arrasaron a Francia en el propio Stade de Saint-Denis.

Jugando a la potencia que les ha sido siempre característica, desconcertando al rival con maniobras envolventes dirigidos por Toni KroOs, el jefe, Alemania sobró a los franceses. Algo parecido, aunque con un poco más de afán, resultó el lance ante Países Bajos: Luego de estar en desventaja regresaron con sus modales hasta conseguir el objetivo. Han renacido, como renacen los hechos para triunfar, y luego del oscurantismo de varios años, aquí están ellos de nuevo….

Y mientras Alemania daba sus advertencias, Brasil, con Paquetá como presidente de su fútbol, vencía a Inglaterra en Londres y empataba, en un partido encendido y loco, a España en el estadio Santiago Bernabéu. Y no es solo por sus logros en los marcadores de cada juego; lo importante para el fútbol es que Brasil ha vuelto a ser Brasil.

Con aquel juego que ha maravillado, especialmente ante los ingleses, con aquel lujo convertido en fantasía y pura alquimia, los “garotos” trajeron a la memoria colectiva y por ráfagas a aquellas selecciones de jugadores que no eran de este mundo. Alemania y Brasil acaban de hacer sonar los clarines de advertencia. Aún no se han sacudido del todo los vestigios deplorables de los tiempos recientes, pero si comienzan a soltar las amarras del sueño. Cuidado: la bestia ya no duermen.

Nos vemos por ahí.

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